dimarts, 11 de maig de 2010

VICENTE VERDÚ, "EL CAPITALISMO FUNERAL"

La economía, la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la ciencia humana más atrasada. Y ello obedece a que con frecuencia se abstrae de las condiciones sociales, históricas, políticas, piscológicas y caóticas, que son inseparables de las actividades mercantiles. Como consecuencia, los expertos económicos resultan especialmente incapaces para interpretar las causas y las consecuencias de las perturbaciones monetarias o bursátiles y de prever el curso de la economía incluso en el corto plazo.
Obedientes al cálculo, ignoran lo que no es calculable ni mensurable, como la vida, el sufrimiento, la alegría, el amor, el honor, la magnanimidad, la moda, la emulación, las comunicaciones y el mal humor. Su medida de la satisfacción viene a ser el crecimiento de la producción, de la productividad o de los ingresos. La economía puede establecer con precisión las tasas de pobreza monetaria, pero ignora la subordinación, la humillación o el dolor que experimentan los pobres. Ignora, en otros casos, la confianza o la duda circunstancial en uno mismo y en el gobierno. Y la voluble, excitante o temeraria inclinación a apostar.