dijous, 30 de setembre de 2010

L'article de mallorca progrés

Sarkozy, el genocida i la Belen Esteban

Sebastià Bennassar. Determinades reflexions i determinats comportaments ens escandalitzen, però després el que és més flipant és veure el suport popular que tenen aquestes actuacions. Molts de periodistes ens hem fet un fart de parlar sobre les expulsions dels gitanos a França promogudes pel govern Sarkozy. Certament, les polítiques d’aquest home d’origen hongarès –és a dir, que per les seves venes hi ha amb tota probabilitat alguna sang jueva o gitana- han recordat èpoques de les més dures a la vella Europa, però la política del metec que ha arribat al capdamunt da la nació on més es prima el concepte de ciutadania, resulta que té el suport del 78% dels espectadors d’un conegut programa matinal que s’emet a TV3. Els gitanos passen així a ser un veritable problema transfronterer i per a l’audiència catalana, en Sarkozy adquireix el to de tot un gran estadista.

Unes setmanes després apareix la notícia que en Ratlo Madlic, responsable directe de la matança de Srebrenica, on 8.000 bosnians musulmans varen ser assassinats a sang freda i on la ONU i Europa es van cobrir de vergonya amb els seus cascs blaus, possiblement encara viu dins el territori de l’actual Sèrbia. I la notícia s’acompanya amb una xifra brutal: quasi el 70% dels serbis s’oposen fermament a qualsevol operació militar per tal que sigui arrestat i conduit al tribunal de la Haya. Molts, a més a més, el consideren un heroi de la pàtria Sèrbia, la mateixa que va acumulant greuges des de la derrota al camp de les merles fa ja 6 segles llargs i la mateixa que odia els EUA que sempre han volgut impedir que hi hagi una Gran Sèrbia. És una altra de les xifres que escarrufen i que demostren que el polvorí dels Balcans està més encès que mai i que només falta una petita espurna per tornar-lo a encendre, això sí és que mai s’ha apagat, que ja se sap que una terra on musulmans, cristians i ortodoxes duen set segles assassinant-se està massa abeurada de sang com per ara trobar una solució fàcil.

Més xifres i percentatges. Si Belén Esteban es presentàs avui per avui a les eleccions generals aconseguiria tenir més del 7% dels vots de tota Espanya i el seu partit seria la tercera força democràtica al Parlament Espanyol. Aquesta és la constatació absoluta del fracàs de la política educativa i social d’aquest país i la mostra del poder dels creadors dels monstres televisius.
Davant de totes aquestes xifres percentuals s’hi amaga una sensació de fracàs del tot espaterrant. En el món on vivim, amb la història que duim sobre les nostres esquenes, és indigne que la política d’expulsió francesa tengui el suport popular massiu, que un genocida sigui considerat un heroi de guerra i que el meu vot hagi de valdre tant o tan poc com els que pensen votar a aquesta dona, l’únic mèrit de la qual és haver-se quedat embarassada d’un torero i tenir una quota de share tan elevada que fa pensar que en aquest país el que fa falta és tallar totes les emissions televisives per sempre.

SERVEI DE PREMSA DEL DIA

http://dbalears.cat/actualitat/Opini%C3%B3/un-vestit-de-bistecs.html









diumenge, 26 de setembre de 2010

EL TEXT DE L'HOMENATGE D'AHIR A GIL DE BIEDMA


CUANDO LA CULTURA ERA SEXY

La primera vez que entré en el restaurante Ca l’Estevet, en la calle Valldonzella de Barcelona, lo hice de la mano de dos periodistas más. Sólo uno de ellos, que actualmente es la mano derecha de Mònica Terribes, la actual directora de TV3, había estado ya en el local. De hecho, fue gracias a su sabio consejo que nos aventuramos en aquella calle tan cercana a la facultad de periodismo privada más importante de Barcelona, que lleva el nombre del padre fundacional de la lengua culta catalana: Ramon LLull, nacido en Mallorca y el primer hombre que se atrevió a escribir filosofía en una lengua que no fuese el latín (y que tuvo sus inicios como poeta trovador y perseguidor a caballo de doncellas, pero esta ya es otra historia). Al cruzar el quicio de la puerta nos invadió el olor a madera vieja. Teníamos que esperar, nuestra mesa aún no estaba lista, pero en las paredes del local teníamos la historia viva de Barcelona: fotos dedicadas de futbolistas –ahí estaba el holandés volador, el hombre que más sabe de fútbol del mundo, Johan Cruyff-, de artistas y de escritores. Había una de Juan Marsé dedicada a los cocineros de la casa. Lo mejor es que Juan Marsé estaba sentado ante mí dando buena cuenta de una ración de habitas a la catalana cuya pinta nos convenció para pedirla como entrante. En el local, en aquella cena, estaba la historia de nuestra historia, porque en los años sesenta en esas mesas de Ca l’Estevet, en el Raval, que entonces era el distrito V o el Barrio Chino, en Barcelona, estaba empezando a forjarse lo que con el tiempo se llamó La Gauche Divine, ni más ni menos que el movimiento intelectual y cultural de oposición antifranquista más importante del Estado español desvinculado de las tradicionales formaciones políticas, del terrorismo armado o de la guerra de guerrillas.

La Gauche Divine fue un invento con fortuna que con el tiempo ha derivado en un nombre mítico, pero que en sus orígenes como denominación no fue nada más que una simple genialidad de buen gacetillero. De nuevo los periodistas forjando la historia. Joan de Sagarra asistía a la presentación de Tusquets editores y para no tener que escribir el nombre de todos los asistentes, aseguró que allí estaban “todos los de la Gauche Divine”. Lo curioso del caso es que sus lectores sabían exactamente de quienes estaba hablando. Y eso que el grupo era nutrido y generoso. La Gauche Divine tenía a sus seniors, entre los que estaba ese poeta sensacional que es Jaime Gil de Biedma, a quién hoy rendimos homenaje; Oriol Bohigas, Albert Puig Palau, Federico Correa, Ricardo Muñoz Suay, Josep Maria Castellet o ese impresionante escritor y editor que fue Carlos Barral o el grandísimo poeta Gabriel Ferrater, tal vez el más importante de la literatura catalana de la segunda mitad del siglo XX junto con Vicent Andrés Estellés. También estaban, por supuesto, los Goytisolo. Después había dos músicos de la talla de Joan Manuel Serrat y Maria del Mar Bonet, aunque los músicos tenían sus propios grupos, bien los de la Nova Cançó o bien los del Grup de Folk, que posteriormente desembocarían en uno de los movimientos musicales más interesantes del estado español, el llamado Rock Laietà y los cantautores galácticos con Jaume Sisa y Pau Riba a la cabeza; estaban los fotógrafos Colita, Xavier Miserachs y Oriol Maspons, a quienes les debemos también buena parte de la existencia del grupo, puesto que sin sus imágenes nos habríamos perdido el documento de todo el movimiento, estaban los periodistas como Joan de Segarra y los directores de cine como Romà Gubern y los de la Escuela de Barcelona; había editores como Beatriz de Moura y Rosa Regás, estaban las musas como Serena Vergano, Romy, Teresa Gimpera, Elsa Peretti, Eve y Susan Holmqvist, estaban los teenagers que son tan importantes como por ejemplo el editor Enrique Vila Matas, uno de los grandes monstruos de la edición independiente europea o Gonzalo Herralde, los enfants terribles que fueron encabezados por Terenci Moix, junto con Óscar Tusquets y luego había unos cuantos chicos sudamericanos llamados ni más ni menos que José Donoso, Alfredo Bryce Echenique, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. A veces también se paseaba con ellos Manolo Vázquez Montalbán, aunque a menudo les mirara con desdén marxista y conciencia de clase y les pusiera un poco a parir en la prensa de la época, tal vez porque Manolo ya sabía como acabaría todo aquello. Y además estaba ese genio de los negocios que es Oriol Regás. A Regás le he dejado para el final porque tal vez sea el hombre más importante de todo el grupo y el menos reconocido. Él fue el fundador de Bocaccio, el local más emblemático de la historia de la noche barcelonesa –con excepción del bar Pastís, el bar Marsella, l’Ascensor o la coctelería Boadas, todos en el centro de la ciudad- y de la discoteca más glamourosa de Cataluña y de parte del Mediterráneo, el Up&Down. Es justo reconocerlo, porque sin Bocaccio no existiría la Gauche Divine y sin el Up&Down la Barcelona olímpica y pija habría sido muy distinta.

La Gauche Divine aglutinó en la discoteca Bocaccio a un grupo muy heterogéneo de ciudadanos manifiestamente antifranquistas y con inquietudes culturales que en buena parte provenían directamente de la alta burguesía ilustrada catalana o eran hijos de la misma. Eran los niños de la posguerra y en muchos casos, en esa oposición al franquismo, había también una rebelión contra la institución familiar, contra la política convencional y contra la iglesia, además de muchas ganas de reír y mucha libertad sexual, aunque menos de la que cabría imaginar. La Gauche Divine tuvo también, como es lógico, otros espacios míticos y ese espacio natural se representaba en la Costa Brava y muy especialmente en los pueblos de Cadaqués y de Begur. La Gauche Divine hablaba en catalán y se relacionaba en catalán a pesar que mayoritariamente escribía en castellano y editaba sus libros en castellano –hubo notables excepciones como Castellet i Ferrater y algunos de los más jóvenes del grupo, como la interesnatíssma Montserrat Roig, que nunca se integró plenamente en la Gauche por demasiado joven-, e incluso sus editores se permitían el lujo de equivocarse, como le pasó a Carlos Barral al no querer publicar Cien años de soledad en su editorial, aunque como descargo hay que decir que Barral siempre consideró que “a los editores se les debe recordar por los libros malos que publicaron y no por los buenos que dejaron de editar”, y en su caso fueron muy pocos los libros malos.

Esta burguesía ilustrada antifranquista se benefició del paso del tiempo. Eran los años sesenta, España necesitaba divisas, el ministro de Información y Turismo del gobierno de Franco, Manuel Fraga –todavía en activo como presidente de honor del Partido Popular español- inició una tímida maniobra aperturista y el régimen ya llevaba 25 años en el poder, 29 si contamos con el inicio de la Guerra Civil, con lo cual hubo una pequeña relajación. Que nadie se confunda, el franquismo fue franquismo hasta el final y en los últimos años se firmaron penas de muerte y condenas hasta el final, a pesar incluso de la movilización europea y vaticana como en el caso de Salvador Puig Antich. No hay que olvidar que el antifranquismo, que existió, tuvo que ver como Franco moría en la cama y como con la transición se pacto el olvido de 40 años de muerte y castración. Pero Cadaqués estaba muy cerca de Francia y Cataluña muy cerca de Europa, por contraposición con Madrid. Por tanto, la modernidad y la apertura llegó a la Costa Brava con los turistas que ya en los años 20 quedaron fascinados por la zona y de ahí se extendió hasta Barcelona. No es lo mismo si tus compañeros de toalla y playa son Dalí, Marcel Duchamp o Marc Chagall. Bocaccio combino, pues, la intelectualidad de sus clientes con las go-go girls, los viajes organizados y la exhibición de las parejas con sus amantes con absoluta normalidad. Entre 1965 y 1975 (algunos toman el 1971 como año del fin de la Gauche divine, otros lo alargan hasta la muerte de Franco), Barcelona vivió una década de creatividad cultural de primer orden y se convirtió en la gran capital, por lo menos literaria, del mundo de habla hispana, pero estrechamente vinculada con Paris, Milán y Roma.

Está claro que en este ambiente Jaime Gil de Biedma se sintió ampliamente reconfortado, aunque tuvo la decepción de intentar entrar en el PSUC (el heredero del partido comunista en Cataluña) y que se le negase la entrada en el mismo por su condición de homosexual, por ejemplo. Gil de Biedma participó en uno de los actos considerados finales de la Gauche Divine, cuando el 11 de mayo de 1971 se celebró la fiesta de 50 cumpleaños de muchos de los seniors de esa generación, incluido él mismo. A partir de aquí la diversión se mezcló con la política oficial y el posicionamiento de cada uno de cara a la transición y las cosas fueron diferentes.

Una de las mejores definiciones sobre lo que fue la Gauche Divine se la debemos precisamente a la mujer que mejor la retrató: la fotógrafa Colita, que asegura que “éramos gente joven, guapa, con energía, con sentido del humor y después se ha demostrado que con talento. Pero entonces no lo sabíamos. Cada uno pensaba en su propia vocación: yo quiero ser fotógrafa, yo editora, yo actriz… y teníamos el afán de aprender. La cultura nos interesaba. La cultura era “sexy””.

Sin ninguna clase de dudas, la Gauche Divine fue un movimiento espontáneo que se aglutinó por afinidades electivas, que tuvo un marcado cariz elitista e intelectual y que no solo fue vital en el fin del franquismo sino en la incorporación de la modernidad en la cultura española a través de una ciudad, Barcelona, que se convirtió en el epicentro de un mundo. Aunque como dijo el poeta, eso todos lo aprendieron más tarde:

“Que la vida iba en serio

Uno lo empieza a comprender más tarde

-como todos los jóvenes, yo vine

A llevarme la vida por delante”.

En esa Barcelona, en esa burguesía ilustrada, en esa convivencia entre la cultura catalana y la española que fue una de las claves principales del antifranquismo, tenemos que enmarcar la obra personal e intransferible de Jaime Gil de Biedma, ese príncipe de las letras que tanto enseñó a los más jóvenes sobre lo terreno y sobre lo divino.

SERVEI DE PREMSA DEL DIA

una interessant entrevista amb l'Àlex Volney al Balears.






dijous, 23 de setembre de 2010

article a Mallorca Progrés

Temps incerts a la vella Europa

Sebastià Bennassar. La nova Europa que s’albira des de ja, comença a recordar massa a temps passats. El penós cas de l’estiu francès amb els desallotjaments dels gitanos –que és un problema que no té una solució fàcil, però que segur que no passa per la política aplicada per Sarkozy-; l’entrada de l’extrema dreta al parlament suec o a Bèlgica i Holanda i el polvorí i daltabaix que ha produït la crisi econòmica, fa pensar que s’acosten dies complexos per a tots els que ens sentim part del vell continent. L’ampliació constant i progressiva de l’Europa comunitària de cap a l’Europa central i l’intent d’entrada en aquest paraigua supraestatal dels països balcànics i de Turquia està posant sobre el tauler moltes peces que fins ara ni tan sols es contemplaven, i atiant els vells fantasmes del racisme i la xenofòbia. Hem de pensar que a Alemanya hi viu una població turca molt gran (els conflictes de la qual han estat explicats de forma sensacional en les novel·les negres de Boris Arkjuni), a més de nombrosos exiliats de les guerres balcàniques, i que les diferències estructurals entre els països capdavanters de la Unió i els més endarrerits creen uns conflictes mals de resoldre on la geopolítica local també hi té un pes molt més que considerable.

De totes maneres, el fet que sigui un descendent d’hongaresos com Sarkozy –i que possiblement per la seva sang hi corrin restes de tota aquesta mescla pluriètnica que va ser l’imperi austrohongarès- qui hagi emprès la persecució més bèstia d’una ètnia en un país europeu en temps de pau, ens hauria d’alertar sobre la desmemòria col·lectiva que estam patint en el nostre continent. Una desmemòria que tot sovint ens fa oblidar que a Polònia després de la segona Guerra Mundial els jueus van patir una carnisseria notable, o que el polvorí dels Balcans ho continuarà essent perquè el que hi ha en joc és també una guerra de religions.

Mentre, a casa nostra, estam vivint processos tan brutals com el de Plataforma per Catalunya, que té números per entrar al Parlament Català i que ha iniciat els seus discursos amb el terme “Desperta ferro” que empraren els almogàvers, sols que ara el ferro s’ha de despertar per fer neteja d’immigrants a terres catalanes. No ens estranyem si tenen èxit. Els principals votants de Le Pen foren les classes populars del sud de França fartes de la immigració. Els principals votants d’un partit com ASI, a Mallorca, foren els treballadors menys qualificats de S’Arenal de Llucmajor. No podem pensar que els conflictes europeus no ens afecten i que nosaltres estam salvats de per tot arreu, perquè resulta que formam part d’aquesta Europa, que hauria de ser una terra de llibertat, però on hi ha uns mínims que tothom hauria de respectar i que al meu entendre és el laïcisme i la integració en les costums socials i polítiques de la terra d’acollida. Tot i això, val més convèncer que vèncer i això és el que hauríem d’intentar fer entre tots.

EL DARRER CONTE

EL VELL DE LA FI DEL MÓN

La pensió de la fi del món estava a la vora d'una via de tren. Com que aquella no era una estació terminal no es podia considerar que allò fos la fi del món, però sí que era la fi del poble, o l’inici, segons com es miràs i el viatger baixava o pujava al tren. Per als que arribaven, la fi del món no era sinó l’inici de la vila. I per als que en marxaven allò era el principi del món fora del poble, i per tant sí que era la fi del món conegut.

A la pensió hi vivia un home molt gran una única funció: controlar i comptar els viatgers que s’aturaven en aquell bocí de món de l’Alentejo i així distreia el temps que s’esmerçava entre la migdiada i el sopar o entre el desdejuni i el dinar. Un temps que passava, quan feia bo, sota l’ombra del llimoner immens que ocupava el pati. A l’hivern o quan plovia es refugiava a la seva cambra, des d’on podia veure el pati. Només canviava una mica la posició, perquè des de l’habitació hi havia una cambra que quedava més amagada, mentre que quan era al pati el seu control era total.

Ningú no sabia quant de temps feia que el vell s’estava a la pensió, però els més veterans de l’equip ciclista amateur que s’hi hostatjava quan entrenaven per aquelles terres l’havien vist sempre allà. De fet, ni tan sols l’amo de la pensió, que havia fet alguns diners amb negocis de restauració a la contrada, no ho sabia.

Ell havia comprat la pensió amb l’hoste a dins i l’habitació pagada fins que es morís. Per descomptat, a la pensió de la fi del món ningú no sabia qui feia l’ingrés dels diners de la cambra i del que el vell es menjava a la seva taula de sempre, com si fos un moble més del restaurant. Un cop a l’any el propietari de la pensió enviava una carta a un apartat postal de Lisboa informant de la pujada de preus anual i puntualment els ingressos al banc es modificaven i indicaven la nova quantitat estipulada. Problema resolt i amb la màxima celeritat, que és una de les coses que més li agradaven a l’amo de la pensió de la fi del món, acostumat a trobar-se que el ritme de la burocràcia portuguesa sovint no era el ritme de les seves ànsies de negoci.

Convendria dir que la pensió de la fi del món és a Grandola, la vila portuguesa immortalitzada per la Revolució dels Clavells, però aquesta és una altra història i la pensió de la fi del món només recorda el 25 d’abril perquè és festiu i de tant en tant hi arriba algun turista despistat, d’aquests que fan turisme històric i se n’enduen la major de les decepcions o la major de les alegries en veure que les coses tampoc no han canviat tant.

La pensió de la fi del món ja existia el 1974 i el vell ja hi era, només que no era vell, o no ho era tant. Com a mínim això ja era un punt de partida per a l’Elionor Gomes, de divuit anys, que acabava d’arribar a Lisboa feia només dues hores per estudiar periodisme i escatir el misteri de l’home vell que havia vist sempre a la pensió on vivia amb la seva mare, una de les netejadores d’habitacions i cuinera del restaurant i que, de tant en tant, mantenia el llit calent de l’amo de la pensió. Per a ella la fi del món era el principi del món, que començava per Lisboa i una carrera universitària guanyada per la mare i per ella a base de fregar escales i treure bones notes que es traduïssin en beques. L’Elionor Gomes -duia el llinatge de la mare, el pare havia fugit ningú no sabia on i la mare no li va dir mai qui era- pensava que una bona manera de començar la seva carrera com a periodista d’investigació podia ser esbrinar el misteri que tenia més a la vora i oferir una resposta possible al seu públic lector més immediat, el personal de la pensió de la fi del món.

L’Elionor Gomes va arribar a la ciutat en el moment adequat arrossegant una pesada maleta de rodes que va entaforar en un taxi tot d’una que arribà a l’estació. El seu cosí Miguel Costa vivia al Largo de São Miguel, a l’Alfama, i justament hi havia quedat una habitació buida. La maleta de l’Elionor, tot i comptar amb unes rodes especials, hauria estat impossible d’arrossegar pels empedrats i asfaltats singulars de Lisboa, i per això es decidí a fer el dispendi en taxi, perquè tot i que estava disposada a estalviar fins al darrer cèntim innecessari, sabia que no aconseguiria arribar a casa de son cosí, a qui no veia des de feia nou mesos, des del Nadal anterior, potser perquè ell sabia que si tornava molt sovint a la fi del món, tal volta seria difícil sortir-ne una segona vegada. Ell l’esperava a casa, li va mostrar la seva habitació i l’Elionor va tenir una sensació molt semblant a la llibertat per primera vegada. Li agradava aquell lloc amb vistes a la petita església i el barri de l’Alfama, que mesclava l’olor de sardines a la brasa amb el d’alguna antiga llar de foc.

Aquells primers dies a Lisboa els va esmerçar en plantejar un pla viable. Al final va optar per la màxima senzillesa. Simplement havia d’esperar que algú anàs a buidar l’apartat de correus 82 de l’oficina de correus de Morais Soares i seguir-lo. I sabia que allò passaria aviat. Cada primer d’octubre el propietari de la pensió de la fi del món remetia la carta amb la pujada del preu del lloguer. Va anar a mirar els horaris de l’oficina de correus i va descobrir que allò era encara millor, perquè va veure que els apartats de correus només es podien buidar a partir de les tres del migdia, quan ell ja hauria sortit de la universitat i així no perdia cap de les classes que tot just havien començat i que tant li agradaven. L’Elionor Gomes es va trobar que l’inici de la universitat comportava algunes indignitats com les putades que els veterans feien als novells i que ella considerava del tot indignes. Tant era així que malgrat que a ella no li feren res, va decidir fer un vídeo amb la seva càmera i enviar-lo a un eurodiputat suec que s’encarregava de temes d’ensenyament. Va ser el seu primer vídeo denúncia, que també envià a algunes televisions europees perquè veiéssin el comportament indigne de les teòriques elits portugueses. Però tot i aquella croada en contra de la barbàries no va perdre de vista el seu objectiu principal: controlar aquell apartat de correus.

L’Elionor Gomes estava asseguda amb un llibre entre les mans que no llegia. Havia arribat el dia i a les tres en punt havia entrat a l’oficina de correus, havia localitzat l’apartat i s’havia situat a una distància prudencial disposada a espiar. No va haver d’esperar gaire. A les tres i mitja va comparèixer una dona de devers seixanta anys que va obrir l’apartat, va recollir dues cartes i un paquetet i va sortir. L’Elionor li anà al darrere i la dona va travessar el carrer i va començar a pujar la Calçada do Poço dos Mouros. Ella la va seguir. Lisboa era un turó considerable i tots els carrers feien pujada o baixada, però aquella devia ser una de les costes més dures de la ciutat. Per sort ella estava en forma i podia seguir el ritme endimoniat de la dona a qui seguia, que malgrat l’edat i els evidents quilos de més rebotits dins la falda es movia amb una agilitat sorprenent.

La senyora va arribar fins a la biblioteca de la Penha da França. Havia pujat tota la Calçada do Poço dos Mouros a una velocitat sorprenent i només havia parat un moment per veure quins eren els pratos do dia que oferia el restaurant Mario, on el carbó ja feia estona que estava preparat per oferir les millors carns i peixos a la graella. L’Elionor Gomes es va quedar a la porta sense decidir-se a entrar. Resultava evident que aquella dona era la bibliotecària i que tot just començava el torn. Havia de trobar una manera adequada de començar la conversa, si és que allò era possible, però hi havia l’inconvenient de fer la primera passa.

Va tornar al carrer i va admirar la bellesa de l’edifici, així com també la de la fusta dels mobles que omplin aquella biblioteca vella però plena d’encant i va buscar una manera de poder entrar i parlar amb ella. La mirada als prestatges des de l’exterior i el fet de veure la dona sola i la biblioteca deserta -els adolescents eren encara a l’institut- la varen acabar de convèncer. Aquells llibres estaven farcits d’històries com la seva i ella no podia fracassar en la primera missió que s’havia imposat. Així que el que havia de fer era entrar i dir-li la veritat. L’Elionor Gomes va armar-se de valor i va passar el mostrador d'informació com si fos una de les clientes habituals de biblioteca, una usuària d’aquelles històries que s’amuntegaven als prestatges.

L’olor de la fusta vella la va sorprendre. L’Elionor Gomes s’hi sentia molt bé, allà dins. Aquells prestatges li recordaven els de la segona planta del casino de Grandola, que acollia la biblioteca municipal on ella hi havia passat moltes hores, allunyada de la pensió de la fi del món i obrint-se al món a través de les paraules que podia llegir perfectament allà mateix on s’havien format les minses elits intel·lectuals agràries de la vila. L’Elionor Gomes entrà fins a la sala de lectura on hi havia la dona i s’acostà al petit taulell amb l’ordinador. Quan la veié de prop pogué adonar-se que la dona du una gran quantitat de marques a la cara, com de qui ha passat malament una verola.

-Benvinguda, què desitja? -la veu de la dona sonà càlida, convidant a la conversa, al repòs, a la confidència.

-La veritat és que no sé ben bé per on començar. Miri, sóc la filla de la Manuela, una de les netejadores de la pensió de la fi del món, a Grandola.

-Així doncs, ha arribat l’hora? No es preocupi, no sento res per aquell home, ja ho pot dir tot.

-L’hora de què?

-Vull dir que vostè deu ser aquí per anunciar-me, a la fi, la mort del pare.

-No, no, jo sóc aquí per una altra cosa.

-Així doncs, el pare es viu?

-Si es refereix al senyor Nemésio Lopes, sí, encara és viu i té bona salut.

-I doncs, com és que vostè és aquí i com m’ha trobat?

-És una història una mica complicada i no voldria que s’enfadàs amb mi.

-Tranquil·la, tenc tot el temps del món, fins a les cinc no començaran a venir els usuaris.

-Doncs miri, ja li he dit que sóc la filla d'una de les treballadores de la pensió. Estic estudiant periodisme aquí a Lisboa i vaig decidir aprofitar la vinguda per saber què s’amaga al darrere de la vida de Nemésio Lopes, qui és, qui li paga les factures de la pensió i per què. Sabia de l’existència de l'apartat de correus al qual li enviem tota la paperassa i les seves factures i per això he estat esperant que vostè el buidàs i l’he seguida fins aquí. He estat una bona estona fora pensant una bona excusa, però com que no n’he trobada cap i penso que amb la veritat pel davant se sol arribar lluny, m’he permès el luxe d’incomodar-la. Ara veig que no ho hauria d’haver fet i li’n demano disculpes. Ja marxo.

-No, espera. Ja és hora que algú sapi la veritat sobre el meu pare.

-Vol dir?

-Sí, és del tot imprescindible. Ja he callat massa anys. Però aquesta és també una història massa llarga. Potser hauràs d’esperar que acabi la feina i t’ho explico amb calma.

-Com vostè vulgui.

L’Elionor Gomes i la Rita Lopes anaren al petit restaurant de la Calçada do Poço dos Mouros. La conversa es va allargar durant dues llargues hores mentre despatxaven un plat de bacallà a braz i unes postres delicioses. Tot i això, la conversa els hi estava llevant la gana a les dues, només tenien ganes de parlar i buidar-ho tot l’una i d’escoltar i aprendre, l’altra.

Una setmana després, l’Elionor Gomes començava la seva trajectòria com a periodista amb un reportatge a tota pàgina al Diario de Notícias:

“El torturador més sinistre del règim viu a la pensió de la fi del món”.

Lisboa-Barcelona, setembre de 2010.

SERVEI DE PREMSA DEL DIA

http://dbalears.cat/actualitat/Opini%C3%B3/la-desfeta.html







dimecres, 22 de setembre de 2010

UN DIA A GIRONAn (per a la lectora)

Arribar amb el tren a l'estació. Ha estat plovent tot el camí i Girona està més a prop de la tardor que de l'estiu que encara indica el calendari, tot i que ja setembreja. Ens esperen. Es compleix el ritual i com a mínim s'ha de passar un cop pel pont de les Pescateries Velles. Si no no s'és a Girona. L'Onyar és poc més que un bassiot buit, hi ha que diu que fins i tot és radioactiu. Hi ha les estelades de sempre i al davant tot el barri vell que tant sedueix. Prenem alguna cosa abans de dinar. Novament vistes a l'Onyar, passem pel pont, anem a dinar. Al mig de la conversa, com si fos de tota la vida, hi ha la lectora d'aquest bloc, l'única confessa a qui li puc posar cara de la gent que entra en aquest bloc (mentida, n'hi ha d'altres). Ens continuen passejant per Girona, carrers de discos dels anys 90, un jardí amagat, plou poc però ens refugiam als soportals, va passant la llarga tarda del no fer res i en acabar, tornam a casa, la Renfe esquerpa que ens avalota i Barcelona amb el record d'un llarg dia dedicat a la conversa.

SERVEI DE PREMSA DEL DIA

http://www.vilaweb.cat/noticia/3778854/bones-companyies-jordi-cornudella.html





VÍCTOR TORRES, GERMÀ DE MÀRIUS TORRES

http://dbalears.cat/arxiu/pdf/1015/3

Aquí podeu llegir l'entrevista que vaig tenir l'honor i el privilegi de fer-li a Víctor Torres a Prada enguany i que va sortir fa uns deu dies al Diari de Balears.

L'article d'avui al Balears

Opinió | Sebastià Bennàssar

Els indignes estudiants portuguesos

Sebastià Bennàssar | 22/09/2010 | Vistes: 29

Ja ha arribat setembre, i amb el mes, l'inici del nou curs acadèmic. Aquests dies es passegen per Portugal molts joves embolcallats amb capes negres que indiquen que pertanyen a una determinada facultat universitària. La gran majoria dels homes i dones que usen aquestes vestimentes són indignes tant de portar-les com d'anomenar-se estudiants. Molts d'ells són els responsables directes de la més nefasta tradició portuguesa: la praxe.

La
praxe consisteix a rebre els estudiants novells de les universitats (els anomenats caloiros) amb tota mena de putades i convertir els primers dies en aquests centres formatius en un veritable infern per a molts d'ells. Les vexacions físiques i psicològiques arriben a nivells al·lucinants i sembla ser que, malgrat que existeix un moviment contrari a aquesta pràctica i que fins i tot s'ha arribat a alguns judicis, els que la imposen continuen tenint la paella pel mànec, mentre que les autoritats acadèmiques passen de tot, com també ho fan les autoritats del país. L'autonomia universitària té uns límits i el de la vexació de la persona hauria de ser determinant com perquè des de fora de l'àmbit acadèmic -ja que des de dins no ho fan- es fes tot el possible per acabar amb aquesta pràctica que denigra els estudiants que la pateixen.

Un país que es vulgui considerar europeu i civilitzat no hauria de permetre que això passàs. Vas pel carrer i veus estudiants veterans obligant els més novells a cantar absurdes cançons al metro, o a rebolcar-se pel fang en un jardí, o fent-los passar les proves més dures que us pugueu imaginar o copiar de qualsevol infame pel·lícula americana d'aquestes de quarters o d'universitats. Els obliguen a beure cervesa i a amollar rots que són enregistrats i penjats a les pàgines web, els obliguen a menjar gespa; en els casos més greus fins i tot a una al·lota que s'oposava de manera frontal a la
praxe la varen cobrir d'excrements.

Se suposa que els autors de totes aquestes barbaritats són les persones que en un futur no gaire llunyà hauran d'agafar les regnes de Portugal per intentar treure'l de la situació econòmica nefasta on és ara. No us enganyeu. No ho aconseguiran. Si els tipus més formats d'aquest país es dediquen a tirar merda a qui gosa oposar-s'hi, la situació és ben poc encoratjadora.

La
praxe s'havia acabat poc després de la Revolució dels Clavells, quan els joves universitaris dels partits d'esquerres consideraren que era una cosa humiliant i que no es podia consentir que l'arribada de nous estudiants comencés amb una nova lluita de poders: veterans contra novells. Però el miratge no durà gaires anys i sobretot l'arribada de les universitats privades i la introducció d'aquests antics codis ha fet augmentar de manera significativa aquesta pràctica. Mentrestant, el primer ministre José Sócrates, que com tots sabeu va falsificar el seu títol universitari en una d'aquestes universitats privades, no es pronuncia sobre aquesta pràctica, tot i que cada any se li demana que faci un gest respecte d'aquesta qüestió. Potser és que ell també té les mans tacades i també inventava les putades per als seus nous companys curs rere curs (inacabat).

Durant la instauració de la República, la
praxe va ser prohibida per l'estat i fins i tot el president i poeta Teófilo Braga en va ser un dels més ferms opositors. Però el 1919 es va recuperar fins al 1974. Ara tornam a estar en un dels seus apogeus màxims, malgrat el manifest contra aquesta pràctica que signaren bona part dels intel·lectuals del país, entre ells José Luis Peixoto i Sergio Godinho el 2003. Set anys després, els carrers de Portugal continuen estant plens d'estudiants que amb les seves barbaritats són indignes d'entrar a qualsevol universitat. I ja que l'acadèmia i el Govern portuguès no són capaços d'aturar la barbàrie, per què no ho fa la Unió Europea? Estaria molt bé que les universitats portugueses no rebin ni un cèntim per a investigació de la UE mentre duri aquesta pràctica, i fins i tot que se suspengui el conveni marc del programa Erasmus amb Portugal. El que no es pot consentir és que hi hagi gent amb terror d'anar a la universitat per culpa d'uns brètols. Cal que algú actuï ja.

diumenge, 19 de setembre de 2010

article a Mallorca Progrés

La frontera i la cagada dels astronautes

Sebastià Bennassar. Es veu que els astronautes que anaren a la Lluna eren bastant poc curosos amb els seus residus i varen deixar allà abandonades nombroses restes de tot tipus, entre elles bosses amb orines –semblants a preservatius- i deposicions sòlides. Doncs bé, han començat els tràmits per tal que tot aquest fems espacial sigui reconegut com a bé protegit. Entre els promotors hi ha alguns dels estats nordamericans que pretenen que aquest fems sigui protegit pel Govern dels EUA, i una professora que vol que això arribi a ser declarat patrimoni de la Humanitat per part de la Unesco que de moment no s’ha pronunciat. És curiós que un dels estats que ha començat la singular campanya sigui el de Califòrnia i l’altre el de Nou Mèxic. No es pot dir que siguin els estats més tolerants dels EUA.

Amb uns problemes d’immigració brutals –es considera que a Califòrnia hi viuen uns 20 milions de mexicans i que si tots ells marxassin demà al matí l’Estat no es podria posar en marxa i retrocediria a posicions anteriors a l’any 1920- i de conservadurisme –continuen les pugnes pels matrimonis gais- un dels estats més famosos dels EUA ha decidit distreure la seva opinió pública preocupant-se per les dues tones de merda que deixaren el 1969 els EUA a la Lluna. Vista la porqueria còsmica potser seria molt millor que l’home no arribi enlloc més, perquè allà on va ho emmerda.

Els Estats Units són especialistes en crear maniobres d’entreteniment del personal de primer ordre. Aquesta de la conquesta de l’espai i de la merda de Neil Armstrong i companyia arriba just després que hi hagi hagut una manifestació de la dreta i l’extrema dreta al Lincoln Memorial, el mateix indret on Martin Luther King va pronunciar el seu famós discurs del somni. El motiu és que segons ells l’administració Obama margina i discrimina els blancs per sistema. És a dir, que hi ha un racisme negre notable.

La usurpació del lloc mític del discurs afroamericà per excel·lència ha encès notables crítiques en la població negra i ara els EUA tornen a ser un polvorí racial atiat per persones tan infaustes com Sarah Palin, la líder visible del neoconservadurisme més radical que ara es presenta pels llocs com a “mare d’un combatent”. Mentre els blancs atien de nou el fantasma del racisme, es promou el debat sobre les cagarades espacials i la seva declaració monumental.

Però en aquesta suposada batalla pel poder de blancs i negres tothom oblida els hispans. Arizona s’ha convertit en un lloc perillosíssim i de Texas val més no parlar-ne. Això sí, les esportives, els televisors i les rentadores dels EUA les fabriquen les maquilas de Ciudad Juárez, en plena frontera, allà on maten a les dones i on la vida no val res, per ventura menys que les famoses pixarades dels homes que suposadament arribaren a la Lluna. Aquestes vides no estaran protegides per cap estat americà ni seran patrimoni de la UNESCO, simplement perquè estan a l’altre costat de la frontera.