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diumenge, 6 de març del 2011

article guillem frontera

És un article sensacional de Guillem Frontera



Bauzá, Matas, Hitler, Franco

Guillem Frontera | 06/03/2011 | Vistes: 52

Si Jaume Matas és reivindicable, per què necessita el PP la regeneració que encarna José Ramón Bauzá? Entre aquest i Cospedal sembla com si hi hagués un aire de contradicció, en la qual, però, seria ociós insistir-hi. Ja sap el lector que Cospedal va dir que José Ramón Bauzá encarna la regeneració i que José Ramón Bauzá va reivindicar Jaume Matas: com a gestor de moltes inversions: les coses que va fer agradaran més o menys, però aquí les teniu.

José Ramón Bauzá de vegades diu o fa coses el sentit de les quals pot semblar que se li escapa. En realitat, quan fa aquest elogi de Jaume Matas ens convida a renunciar al que en diríem consciència crítica, donant valor al que està fet i prescindint alhora del com i del perquè. Amb l'argument de José Ramón Bauzá, els franquistes i els neonazis han reivindicat els seus models de política. Les grans obres públiques, les grans autopistes impulsades per Hitler agradaran més o menys, però aquí les teniu. En els manuals d'història d'Espanya de quan servidor tenia dotze o tretze anys, Miguel Primo de Rivera hi era reivindicat per les carreteres que va fer. Franco va fer construir preses per millor aprofitar l'aigua i extreure'n energia elèctrica: Franco us agradarà més o menys, però aquí teniu les preses, els pantans. Podria no haver-los permès, però va tenir a bé fer aquestes grans obres.

No hi ha cap voluntat de comparar Jaume Matas amb Francisco Franco Bahamonde o amb Adolf Hitler, Déu me'n guard. Només es tracta de subratllar que en la reivindicació d'aquests personatges s'ha emprat tradicionalment l'argument que José Ramón Bauzá utilitza per rehabilitar Jaume Matas: un argument que només cobra validesa si prèviament has abdicat de la teva consciència crítica.

L'autopista eivissenca està molt mal feta, sia dit de passada. Del Palma Arena, les cròniques en viuen: les cròniques de tribunals, no d'esports. Les obres de l'època Jaume Matas no són un model de realització ni d'adequació a estudis previs d'impacte ambiental i paisatgístic. El mite del PP bon gestor s'aixeca damunt dels fonaments de tanta corrupció, que és com construir un gran edifici damunt d'un abocador de residus orgànics en procés de fermentació.

Però és igual: la possibilitat d'uns resultats òptims en les obres realitzades de manera dubtosa existeix, clar que sí. Si un pont està ben fet, està ben fet: tant si l'han construït presoners de guerra a compte dels soviètics, com la màfia o les missioneres franciscanes.

Ara, desconfiau dels que reivindiquen el general Primo de Rivera per les carreteres, Hitler per les autopistes o Franco pels pantans. Prescindir del punt de vista moral és una perillosa deriva de cap on sembla que va el PP en cerca de vots. Dubtosa regeneració.

dijous, 18 de novembre del 2010

l'article de la rahola d'avui, sensacional

Alicia Croft

PILAR RAHOLA | 18/11/2010 | Actualizada a las 00:31h | Política

He entrado rauda en la página del PP para jugar al Rescate, esa versión cutre- cheli-España-una-y-grande que los viejos chicos de las Nuevas Generaciones han diseñado para matar virtualmente a los indeseables de Catalunya. Pero Alicia Croft no me ha aparecido enfundada en un magnífico látex azul y disparando sus gaviotas contra inmigrantes ilegales e independentistas, porque un ataque de corrección política ha paralizado el jueguecito. Es una lástima que el PP se haya asustado y ahora busque la versión vaticana de su fantástico divertimento, cuyo modelo made in Badalona, con Albiol Croft de cazador de rumanos, habría batido récords.

Es bonito que los partidos políticos saquen a pasear su verdadera alma y, lejos de esconderse bajo máscaras de forzada corrección, nos muestren sus obsesiones. ¿Qué tiene de malo saber que al PP le parece divertido cazar virtualmente a pobres seres humanos que han llegado al país como han podido, quizá agazapados en el vientre de un camión o jugándose la vida en las pateras del infierno o vendiéndose el alma a las mafias del tráfico de personas? Total, esos pobres tipos que sobreviven en las zonas oscuras de nuestra sociedad son el blanco de todos los desprecios. Que lo haga, además, el partido que permitió la entrada más importante de ilegales de la historia suma puntos a la complejidad psicológica de la heroína del juego, émula de la mítica Lara Croft, que también goza de un monumental lío freudiano.

Ahora dicen que no, que no querían disparar gaviotas asesinas contra malvados ilegales, sino contra las mafias, que es algo que queda menos Anglada y más pasable en los comedores biempensantes. Y es que, como bien sabe Carmen Posadas en su magnífico homenaje a Agatha Christie, Invitación a un asesinato, el verbo aparentar se conjuga en mayúsculas en la sociedad de primera clase. El problema para Alicia Croft es que su juego contra indeseables no aparentaba bien y, perdida toda sutileza, dejaba a la reina del PP desnuda ante el espejo. Feo esto de enseñar las vergüenzas, y como ya quedaron chamuscados con su excursión a la vieja Baetulo, no era ocasión de resultar demasiado evidentes. Lástima, porque un poco de autenticidad habría sido bonito en campaña.

Abandonados los ilegales a su oscura suerte, pero sin gaviotas asesinas sobre sus virtuales pescuezos, queda la caza al independentista, que es un deporte que sienta mejor en los estómagos de la derecha española. Espero que el juego esté pronto en activo, porque no quiero perderme a los rabiosos tertulianos del Gato jugando cual posesos. Sólo espero que no se vuelvan adictos porque en el exceso está el pecado y pecar no sentaría bien en tan apostólico-romano territorio. En fin, ¿cómo era aquello de Einstein?: "Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro". Pues eso.

divendres, 12 de novembre del 2010

LA BRUTALITAT

Un padre de familia a punto de ser desahuciado se ahorca en plena calle

Vivía ocupando un piso de alquiler de ADIGSA en el barrio de la Gornal de l'Hospitalet

RAQUEL QUELART | Barcelona | 11/11/2010 | Actualizada a las 19:42h | Sucesos

M.P, vecino de Hospitalet de Llobregat, vivía desde hace nueve meses ocupando "de patada" un piso vacío de protección oficial con su mujer y su hija menor de edad. Se convirtió en ocupa después de haber agotado el paro y no poder pagar el piso de alquiler donde vivía. Pero hace una semana recibió una orden de desahucio anunciándole que tenía que abandonar la vivienda de manera inminente. Finalmente, esta tarde ha decidido ahorcarse en plena calle, en el parque de las Setas, situado en la calle Can Trias de l'Hospitalet de Llobregat.

Según ha informado el presidente de laAsociación de Vecinos Carmen Amaya, Juan Álvarez, M.P se personó esta semana en el Ayuntamiento de la localidad para pedir que realojaran a su familia en un albergue "porque hacía mucho frío para quedarse tirado en la calle con su familia". Pero, según Álvarez, los servicios sociales del consistorio denegaron su petición. La misma fuente apunta que, como último recurso, el fallecido se personó en dos ocasiones, la última el mismo día del suicidio, para reclamar una demora de un mes en la ejecución del desahucio. Al no obtener una respuesta satisfactoria, a las cinco de esta tarde "ha salido con una cuerda de la vivienda que ocupaba" y ha decidido ahorcarse en el parque de las Setas, a pocos metros del piso que en pocas horas iba a tener que abandonar por la fuerza.

La víctima se dedicaba al sector de la construcción hasta que llegó la crisis. Una vez agotada la prestación por desempleo, pasó a cobrar una pensión de unos 300 euros "debido a la depresión que sufría a raíz de no encontrar trabajo", según Álvarez. El presidente de la asociación de vecinos del barrio asegura que, poco antes de suicidarse, la víctima le ha llamado por teléfono para transmitirle su desesperación: "Me ha llamado muy nervioso, diciéndome que se había tomado unas pastillas, yo he intentado calmarle y le he dicho que me esperara en la plaza para hablar sobre su situación e intentar encontrar una solución al problema, pero he llegado demasiado tarde".

Desahucios masivos en el barrio de la Gornal
La Asociación de Vecinos Carmen Amaya asegura que en las últimas semanas se han producido un gran número de desalojos forzosos de personas que estaban ocupando viviendas vacías de ADIGSA. Una de ellas es Manuel Torres, un padre de familia que se quedó en paro hace más de dos años y que decidió entrar "de patada" en uno de los pisos vacíos que hay en la zona. Hace días le llegó la notificación de desahucio que será ejecutada, si nada lo impide, el próximo 7 de febrero. Por su parte, la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) le ha convocado a una reunión el día 25 de este mes para hablar de la custodia de sus dos hijos. Torres vive en un piso sin agua de ADIGSA al no poder hacer frente a lo que cuesta un alquiler con la ayuda de 426 euros para parados. "Somos padres de familia necesitados y aunque queramos, no podemos irnos de los pisos", explica Torres.

dissabte, 7 d’agost del 2010

Los juglares y la historia

GISBERT HAEFS 07/08/2010

La proliferación de novelas que recrean episodios del pasado o que se centran en un personaje histórico para desarrollar una trama de ficción ha creado cierta prevención entre críticos, historiadores y escritores. ¿Es un prejuicio o les asisten razones de peso?

Las novelas históricas les gustan a muchos lectores, muy pocos críticos y algunos historiadores. A ver si podemos averiguar por qué es así, y empezamos con los muy pocos.

Es verdad que hay críticos aficionados y eruditos que ensalzan las buenas novelas históricas y condenan las malas. Pero la inmensa mayoría las miran con desprecio. Y eso antes de haberlas leído. De pequeño creía -y me lo dijeron- que el arte es cuestión del CÓMO, no del QUÉ. Ahora, a mi edad, ya no tengo que creer todo lo que se dice, y me pregunto cómo se puede despreciar algo que no se ha leído. Y si el arte está en el CÓMO, en la escritura me parece insensato decir basta ya antes de leer la novela solo porque es histórica.

Es normal pensar que a uno no le puede gustar todo. Hay ateos que no aprecian la Divina Comedia y pacifistas que no pueden con la Ilíada. Incluso hay aficionados a la novela histórica a quienes no les gusta José y sus hermanos, de Thomas Mann. Pero no es normal sino infame hacer de su gusto personal una ley general -no me ha gustado una novela histórica, entonces todas las novelas históricas son mala literatura-. ¿Y el José de Thomas Mann? Ah, no, señor, no es novela histórica porque es de Mann, y el Raskolnikov no puede ser novela negra porque es de Dostoievski. Después hablan de obras originales de arte, por un lado, y de "literatura de género", por el otro.

Confieso que no comprendo por qué la Politeia de Platón o la Utopia de Moro no son consideradas "de género", pero sí la ciencia-ficción. ¿Lo que se llama fantasy es género, pero no lo es la épica artúrica? Novela negra, histórica, de horror, todas son de género, ¿pero no son genéricas las novelas psicológicas de iniciación, las tragedias de reyes en endecasílabos? ¿Y es tan original escribir genéricos sonetos petrarquianos?

Claro que hay diferencias, pero no están en la materia, en el QUÉ, sino en la escritura, el CÓMO, y de eso no se puede decir nada sin abrir antes el libro. Todo ese asunto de las definiciones es problemático. Peor aún: me aburre. Las definiciones solo sirven a los que las definen, les dan razones de pasar por alto todo lo que está fuera de ellas. Ya hace muchos años que tengo la sospecha de que son pretextos para ocultar otra cosa. Tomemos un ejemplo fuera de lo "genérico" para acaso ver con más claridad. Del gran Rudyard Kipling escribió Henry James que había esperado de él algo como la obra de un Balzac inglés, pero que Kipling "solo escribe sobre soldados, campesinos, trabajadores, hindús, animales e incluso máquinas, nada de sentimientos delicados", nada de almas refinadas discutiendo en salones; y Oscar Wilde llamó a Kipling "nuestra autoridad suprema en lo que es secundario". Es decir, que para un verdadero homme de lettres el 99,99% del universo es baladí y solo vale la pena poner en un libro lo poco que se refiere a las almas refinadas.

No menos monstruoso y aún más franco es lo que ha dicho el más grande de los críticos alemanes de las últimas décadas, Marcel Reich-Ranicki. A él solo le interesan libros escritos por intelectuales sobre intelectuales para intelectuales. Es decir, libros no sobre la realidad sino sobre el pequeñísimo mundo literario. "Oye, Kipling, solo vamos a leerte si finalmente escribes sobre nosotros". Y aplicado a la novela histórica lo hemos visto varias veces en los últimos años. Dos ejemplos: Daniel Kehlmann, en su novela La medición del mundo, cuenta las vidas y hazañas de Humboldt y de Gauss; Patrick Rambaud, en La batalla, nos hace ver la batalla napoleónica de Aspern. Ambos libros son novelas históricas, pero Humboldt y Gauss son intelectuales, y la batalla de Aspern la vemos a través de los ojos de Marie-Henri Beyle, alias Stendhal, otro intelectual y además escritor, y por eso no pueden ser novelas históricas sino alta literatura, y por eso los han cubierto de premios literarios.

Es posible actuar de otra manera, pero parece que para eso se necesita un espíritu realmente intelectual. He aquí un caso ilustre e ilustrativo, no del ámbito histórico sino del detectivesco. Con ocasión de la muerte de Edgar Wallace, Jorge Luis Borges escribió en 1932 que no había leído su obra, pero que tenía el propósito de corregir esa omisión, "porque no soy de los que misteriosamente desdeñan las tramas misteriosas", y que, al contrario, "la organización y la aclaración de un suculento asesinato o de un doble robo exige un trabajo intelectual que es muy superior a la fétida emanación de sonetos sentimentales o de diálogos entre personas de nombre griego, o de poesías en forma de Carlos Marx o de ensayos siniestros sobre el centenario de Goethe, o de meritorios estudios sobre el problema de la mujer, Oriente y Occidente, la ética sexual, el alma del tango y otras inclinaciones de la ignominia". Después de corregir la omisión, después de leer las tramas de Wallace, Borges las juzgó intolerables, repito: después de leerlas, no después de ver que la cubierta de un libro decía "novela negra" o "novela histórica".

Si queremos narrar una historia de personajes y de acontecimientos ocurridos hace un año en Madrid, o Múnich o Moscú, tenemos que indagar y documentarnos: si esa cafetería realmente está situada en tal esquina, si allí se venden los cigarrillos que compra y fuma el protagonista, si el autobús en el cual ve a su amada besando a tal sucio tipo realmente pasa por esta calle, y si la palabra insólita que usa para maldecir a ellos ya estaba de moda hace un año. Sin olvidar el partido de fútbol que mira en la tele o los disparates secretados por tal político en las noticias de la tarde. Es decir, que tenemos que indagar circunstancias y condiciones para intercalar personajes ficticios en la historia contemporánea evitando errores. El resultado se llama novela; nunca he oído hablar de algo como novela histórica contemporánea. No comprendo por qué ha de tratarse de otra manera, de otro género, si hay más de un año -cien, mil- entre lo narrado y la narración. El trabajo es el mismo: indagar, intercalar, evitar errores. Hay que inventar personajes creíbles, escribirles diálogos pronunciables, combinar acción, conflictos y tensión, colores y olores, lenguaje y trasfondo para un conjunto plausible, algo como una buena película en la cabeza del lector. Si es el mismo trabajo, ¿por qué calificarlo de manera diferente?

Lo de evitar errores nos lleva a otra consideración: la cooperación entre autor y lector. Según la famosa frase de Coleridge, el lector debe contribuir a la "voluntaria suspensión de la incredulidad" mientras dura la lectura. Hablando de narración tradicional, el autor y el lector estamos en una esfera mágica, y libro y lectura solo pueden lograr su cometido si esta no se rompe. El autor debe trabajar a conciencia, ya que todo lo que es falso -un tono, una palabra, un hecho- puede romper la esfera. Augusto no dice okay, Darío no tiene estribo, un etrusco no sabe nada de minutos o segundos, un cartaginés no puede hablar de sadismo. En lo que se llama ucronía, pariente de la novela histórica, todo eso es posible, pero en una novela histórica acaba por romper la esfera mágica, el libro está muerto y no funciona.

Para nosotros, los autores, los críticos y los historiadores son instrumentales. De los críticos esperamos que nos señalen los errores que hemos cometido para mejorar la próxima vez. Rara vez nos viene bien un pequeño encomio, claro que solo si es merecido. Pero que no nos digan que a priori lo que hacemos no tiene ningún valor. De los historiadores esperamos ayuda e información; muchas veces nos la dan, pero, muy a menudo, en sus sabios textos se olvidan de lo que para nosotros es materia prima. Un egipcio de 1500 antes de Cristo no puede hablar de Egipto, del Nilo, de Menfis, ya que estas palabras son variantes griegas de palabras asirias muy posteriores -pero no sé en cuántos libros de historia he buscado para finalmente saber que el rome de 1500 antes de Cristo vive en el país de Tameri en la ciudad de Men-nofre, al borde del Yotru, y me lo han dicho los egiptólogos, no los historiadores. Todos podemos hallar cuándo murió Augusto, pero quién me dirá si se cortaba (¿con qué?) o se filaba las uñas.

Coincidencia curiosa: la mayoría de los críticos no leen una novela porque es histórica, la mayoría de los historiadores no leen esa novela porque solo les interesa la historia y entonces leen el texto como si se tratase de un estudio. Los hay que señalan que tal detalle no corresponde a la verdad histórica, y eso es grato y necesario, pero muchas veces no hay verdad, es inaccesible, solo podemos llegar a cierta plausibilidad. Y ella nos otorga otras leyes -no de mentir, sino de cuidar de la esfera mágica-. Para mí, Alejandro Dumas es el gran padrino, el fundador (no Scott, demasiado lento para mí, pero eso es gusto, no una ley), y sé que el "verdadero" D'Artagnan, el soldado histórico, era un tipo más bien aburrido y nada chistoso, pero sigue siendo mi amigo el otro, el del libro. Supongo que no estoy solo cuando digo que me importan más Alonso Quijano o Sherlock Holmes que Cervantes o Conan Doyle.

Todos queremos contar y escuchar historias -¿qué has hecho ayer, cómo va tu abuela? Y cuéntame lo de tu hermano-. Son las historias, la memoria de la tribu (lo decía Kipling). En ella, en el principio acaso hubo un rey soberano, guerrero y sacerdote a la vez; y hubo un juglar que cantaba la historia de la tribu y hacía un chiste cuando el rey se ponía demasiado serio. Después vino la división del trabajo; el rey dejaba de incorporar todos los oficios, hubo guerreros y chamanes, y algunos de los juglares quisieron hacerse serios, arciprestes de sí mismos. Son ellos los que ahora hacen la Alta Literatura, y los asisten los chamanes de la crítica. Nosotros, los juglares, no hacemos nada de serio ni sagrado, solo queremos escribir el libro que nos gustaría leer, pero que todavía no podemos comprar. Entonces, al trabajo -para nosotros y para los lectores-. No para los chamanes.

Gisbert Haefs (Wachtendonk, Alemania, 1950) es autor de novelas como Aníbal, Troya o Alejandro, el unificador de Grecia, y de novela policiaca.

dimarts, 27 de juliol del 2010

quim monzó a la vanguardia avui

'En Santiago na noite escrura'

En Compostela, la andaluza preguntó el camino para ir a la plaza Pescadería Vella

QUIM MONZÓ | 27/07/2010 | Actualizada a las 00:47h | Ciudadanos

En el titular de El País se lee "Un policía amenaza a una andaluza por usar el gallego". De lo que podría deducirse que la andaluza se puso a hablar gallego o ya lo iba hablando –sea con el policía o con otra persona– y entonces el policía se mosqueó y la amenazó. Pero es que no fue eso (y aunque lo hubiese sido). Resulta que la andaluza estaba en Santiago de Compostela, en el parque de la Alameda, y, como quería ir a la plaza Pescadería Vella, preguntó a una señora el mejor camino para llegar. Hizo la pregunta en español pero se le ocurrió decir el nombre original y oficial de la plaza y no su traducción a la lengua de David Bisbal. Ahí surgió el problema.

Resulta también que la andaluza en cuestión es periodista y trabaja en El País, de modo que el diario ha podido ofrecer información de primera mano. En relación a lo de preguntar el camino para ir a la plaza Pescadería Vella detalla: "Lo hizo al lado de un grupo de independentistas que se concentraban pacíficamente, rodeados por decenas de agentes de la Policía Nacional. Un antidisturbios la agarró del brazo: "Aquí no hay nada que se llame Pescadería Vella, se llama Pescadería Vieja. Tú, que eres de fuera, deberías saberlo", le reprendió. Acto seguido le espetó: "Corre, no vaya a ser que te demos unas hostias"".

¿Por qué la bronca y la amenaza de hostias? Pues simplemente por decir el nombre de una plaza. Simplemente por atreverse a preguntar por la Pescadería Vella y no por la Pescadería Vieja. Supongo que el hecho de darse cuenta de que era andaluza –"tú, que eres de fuera..."– hizo que la sangre del policía entrase en ebullición y le subiese disparada hacia el digamos cerebro. ¿Habrase visto tamaño atrevimiento? ¡Una "de fuera" diciendo en gallego el nombre de una plaza! ¿Y cómo supo el policía que era "de fuera"? Supongo que por el acento, y porque preguntó por la forma de llegar a un lugar que para los compostelanos es archiconocido. Todo eso sucedió justo el día en que, en el mismo Santiago, en la catedral, el rey Juan Carlos I se encomendaba al apóstol, respaldaba la Constitución, volvía a pedir la "solidaridad" autonómica y la unidad de esa "gran familia" que –según él– es España. Todo muy bonito y muy entrañable, pero me gustaría saber en qué punto exacto del alegato real encaja la actitud del policía –nacional– hacia la periodista en particular y la sociedad en general. ¿En el respaldo a la Constitución? ¿En la "solidaridad" autonómica? ¿En la unidad de la "gran familia" española?

Ese policía no estaba en activo cuando el andaluz Federico García Lorca escribió, en gallego, sus Seis poemas galegos. De haberlo estado, le hubiese reprendido por escribirlos –él, que era "de fuera"– y, acto seguido, le hubiese ordenado salir corriendo, no fuese que le diese unas hostias. Pero tanto da que entonces él no estuviese. Después pasó lo que pasó.

dimecres, 14 de juliol del 2010

Tria Llibres fa camí a un nou món editorial

Després de sis mesos de trajectòria, l’editorial amplia el seu catàleg amb cinc títols nous. El projecte sols s’oferta a través de la xarxa i imprimeix el llibre un per un quan el lector ho sol·licita

La xarxa és la seva principal eina de treball, tot i que el paper pugui ser-ne el suport. Tria Llibrescelebrà ahir el seus primers sis mesos de trajectòria editorial emparats en una nova manera d'entendre el sector. Guillem d'Efak, Cèlia Nadal i Miquel Tussol defugen de grans tirades,distribucions parcials i estocs emmagatzemats dins qualsevol portassa. La seva idea és presentar un projecte diferent en els qual els llibres sense vendre no acabin "a la guillotina".

Precisament amb la idea d'un nou concepte editorial crearen l'associació cultural Tria de Llibres, que sols l'imprimeix quan el comprador fa ‘click' a la seva web. A partir de llavors, i de manera automàtica, el títol s'imprimeix de manera digital i s'envia per correu a la llar del comprador en format de paper. "Com a consumidors, defugim de les gran novetats editorals passatgeres i de les pressions dels mercats editorals. Amb aquest nou mecanisme afavorim a una sortida alternativa i ecònomica, encara que sigui una demanda de comptagotes", explicava ahir Cèlia Nadal.

Així les coses, Tria Llibres té el catàleg a la web i sols es convertirà en llibre en paper quan un lector estigui interessat en un títol en concret. "Sense llevar valor al concepte de llibre-objecte, imprimir un per un surt a compte i en cap cas significa que hagi de sortir més car per al lector", afegí Nadal. La impressió de clàssics catalans, avui més difícils de localitzar, és un dels reptes amb vista al futur.

Nadal destaca també la mala salut de ferro d'algunes editorials que han de viure "de la caritat pública". "Això demostra que és el sistema editorial tradicional ha quedat totalment obsolet. El model no funciona si per sobreviure han de dependre de les ajudes públiques", puntalitza mentre afegeix allò de "renovar-se o morir".

De moment, Tria Llibres oferta nou títols en el seu aparador virtual. Ahir presentaren a Barcelona les novetats de l'estiu amb una clara aposta pel vessant narratiu i poètic. Conta'm la veritat sobre l'amor, de Santiago Forné, IB6123 i altres contes, de Gerard Vilardaga, i Los insaciables, de Jakob Gramss (el primer títol en castellà de l'editorial), centraren la presentació, juntament amb el poemari Vénen turbulències, de Sara Bailac. Aquest darrer es presentà de manera simultània en tres formats: paper, e-book i audiollibre.

Tot i això, d'Efak explica que la immersió del llibre electrònic en els lectors en català va endarrerida. "De moment, l'e-book costa d'arrencar", afegí. Per altra banda, es mantenen ferms en l'aposta i ofereixen el seus títols en aquest format que sembla que als lectors en català costarà una mica d'implantar-se. Pel que fa al futur, d'Efak té clar els objectius a assolir i, malgrat ser una editorial petita que destina el 25% del preu del llibre a drets d'autor, vol ser present en el mercat de manera sostenible. "Caldrà esperar devuit mesos per saber si el model funciona, en aquest primer mig any n'estam molt satisfets. Però ja se sap, començar no és complicat, allò difícil és mantenir-se", explica un dels creadors d'aquesta "editorial del segle XXI".

dimarts, 13 de juliol del 2010

LLÀTZER MOIX A LA VANGUARDIA

Libros cúbicos

La edición electrónica abre horizontes a los rechazados por la edición de papel

LLÀTZER MOIX | 11/07/2010 | Actualizada a las 03:31h | Cultura

Buenas noticias para los malos escritores. O, mejor dicho, para los presuntos malos escritores; para aquellos que han paseado sus originales por varias editoriales, siempre sin éxito. El año pasado, mientras las ventas de libros convencionales caían en EE. UU. un 1,8%, hasta los 23.900 millones de dólares, las de libros electrónicos se triplicaban. Por ahora, la distancia entre la edición en papel y la electrónica es grande. Pero podría menguar rápidamente y, a finales del 2012, quizá el 20% de los ingresos por títulos vendidos procedan del soporte electrónico.

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¿Qué tienen que ver los presuntos malos escritores con la deriva digital del libro? Pues tiene que ver mucho, puesto que en los últimos meses los autores condenados a la autoedición, ya fuera por la baja calidad de sus textos o la miopía de los editores, han hallado en EE. UU. a incontables almas caritativas; a empresas dispuestas a facilitarles, en soporte electrónico, la edición que sobre papel les era negada. Y no son empresas del montón, sino los adelantados digitales. Amazon ha creado la Kindle Digital Text Platform, donde los noveles pueden colgar y vender sus obras. Apple hace lo propio desde iBookstore. La cadena de librerías Barnes& Noble les imitará este verano. Y otros emprendedores sueñan ya en conquistar su parcela del Oeste digital, como en su día hicieron Google o Facebook.

Este progreso tiene sus damnificados. En primera instancia son los editores tradicionales, que ven debilitarse su poder sobre la selección, la producción y la distribución del libro. La marabunta digital, que ha tenido efectos letales para la industria discográfica, y que tiene a la prensa tumbada en el lecho del dolor - o de muerte-,apunta ahora hacia el sector editorial. La idea de que el libre acceso a las redes sociales electrónicas nos convierte a todos en músicos, en periodistas o escritores sigue ganando peso. Y, en paralelo, el papel de aquellos que no hace tantos años parecían llamados, merced a su formación, a canalizar el desarrollo del entretenimiento, la información o la cultura, sigue con la operación bikini. Quizá la progresiva delgadez no sea, a la postre, sinónimo de desaparición. Pero bien podría ser que la capacidad de los editores cultivados para definir y elevar el gusto de una época esté agotándose.

Nada hay que objetar al hecho de que un policía, un ama de casa o una profesora satisfagan su vanidad literaria accediendo a la publicación digital de su novela. Pero quizá los impulsores de la autoedición electrónica no serán mejores que los editores de papel. Porque son proveedores de contenedores, antes que de contenidos, y su interés se centra más en la optimización de su
container que en la calidad de lo transportado.

Dicho de otro modo: si en el fútbol mandaran los transportistas, el Mundial de Sudáfrica que hoy acaba quizá se hubiera jugado con balones cúbicos, que son más baratos y apilables.