dimarts, 30 de març de 2010

Per entendre rússia?

Las ‘viudas negras’, la nueva arma de los terroristas

Las mujeres protagonizan la mitad de los atentados en Rusia desde 2002

LAURA J. VARO - Madrid - 30/03/2010

Las mujeres se han convertido en la otra cara del terror. Son Las viudas negras de Chechenia: esposas, hermanas o hijas de los caídos en los enfrentamientos de 1994 y 2000. La participación femenina en atentados suicidas atribuidos a la insurgencia del Cáucaso Norte ya no es una tendencia. En la última década, cerca del 40% de los ataques han sido obra de féminas.

Para Magnus Ranstorp, uno de los mayores expertos internacionales en terrorismo, la intervención de cuatro mujeres en los ataques de ayer contra el metro de Moscú apunta directamente a las viudas negras y remite al vínculo étnico. Pese a las vacilaciones iniciales del Gobierno del presidente Dimitri Medvédev, Ranstorp, director de uno de los centros del Instituto Sueco de Defensa, ve en estas mujeres un motivo más para descartar la influencia de Bin Laden en la lucha independentista. “Nunca ha habido muchos extranjeros de Al Qaeda, a pesar de algunos que, como Mohamed Atta [ideólogo del 11-S], querían unirse, inicialmente, a la lucha en en Cáucaso”, asegura.

Desde 2000, la guerrilla ha convertido a las chechenas en un arma. El informe sobre mujeres suicidas de Pedro Baños, profesor del Centro Superior de Estudios de la Defensa, recoge que para las mujeres es más fácil pasar desapercibidas, levantan menos sospechas y no les impulsa una idea, sino el desamparo y la venganza. Tanto la propaganda rusa como la chechena han utilizado ambos argumentos, atribuyendo a las suicidas un fanatismo radical o una absoluta desesperación. Solas, no tienen nada que perder.

El último objetivo, una estación cercana a las oficinas del servicio de inteligencia ruso, es, además, “ilustrativo del hecho de que quieren golpear simbólicamente movidas por la venganza”, explica Ranstorp. Las mujeres han protagonizado casi la mitad de los ataques de la insurgencia caucásica contra Rusia desde 2002, cuando la irrupción de medio centenar de militantes (22 de ellos mujeres) en el teatro Dubrovka dejó 117 muertos. Un año después, en junio de 2003, Zarema Muzhakhoyeva, la esposa de 22 años de un independentista checheno fallecido, se convirtió en la primera viuda negra. “No os odiaba antes, os odio ahora, y cuando vuelva os haré volar a todos”, dijo tras sobrevivir a un atentado fallido.

“Con frecuencia son mujeres próximas a los terroristas”, explica a France Presse Vladimir Vassiliev, jefe del comité de seguridad de la Duma (cámara baja del Parlamento). El fenómeno no se circunscribe al Cáucaso. El terrorismo femenino llega a Sri Lanka, Irak o Palestina, incluso se vincula a la amenaza islamista en los últimos años, ya se trate de militantes radicales o jóvenes repudiadas. Entre las viudas también hay embarazadas, madres solteras o incluso deficientes mentales que son chantajeadas para inmolarse por la causa, ha contado Yulia Yuzik, autora de Las novias de Alá. Según la periodista rusa, sólo una de cada diez está dispuesta a morir por una idea.

REPORTAJE: Ataque terrorista en Rusia

Un polvorín en el Cáucaso

El Kremlin ha perdido el control de una región marcada por la pobreza, las mafias y el radicalismo islamista

P. BONET - Moscú - 30/03/2010

La situación en el Cáucaso del Norte es el problema "más serio" de la política interior de Rusia. Así lo dijo el presidente, Dmitri Medvédev, en su último discurso sobre el estado de la nación y así lo indica la violencia de la que han sido víctimas miles de personas. Pese a todas las medidas militares, policiales, administrativas y económicas adoptadas por Moscú, el Cáucaso sigue siendo un foco desestabilizador que ha extendido su influencia a otras zonas del Estado. Desde la guerra de Chechenia, que fue su germen inicial, la semilla se ha ramificado en diversos conflictos superpuestos y mezclados, que se manifiestan en cada estallido de terror.

El 16 de abril de 2009, las autoridades federales rusas abolieron el régimen contraterrorista impuesto en Chechenia en 1999. El acontecimiento pudo ser considerado por algunos como el fin simbólico de una etapa de la historia de Rusia, que se inició en otoño de 1991, cuando la URSS se agrietaba y el presidente ruso, Borís Yeltsin, se concentraba en independizarse del soviético Mijaíl Gorbachov como el checheno Dzhojar Dudáiev, un general de aviación, lo hacía en independizarse de Yeltsin.

La guerra, que de hecho comenzó entonces, tuvo dos fases álgidas, la primera de 1994 (cuando Yeltsin mandó los tanques a Grozni) a 1996 (cuando se firmó la paz con los separatistas de Aslán Masjádov) y la segunda, desde el verano de 1999, cuando el entonces jefe de Gobierno Vladímir Putin reaccionó militarmente a la incursión de los separatistas chechenos, dirigidos por Shamil Basáyev, en varios pueblos de Daguestán, donde había arraigado una excluyente comunidad islámica. Con los años, los "nacionalistas étnicos" se metamorfosearon en "terroristas islámicos" y su guerra por la independencia, en una yihad, una "guerra santa" que afecta la zona musulmana norcaucásica y que continúa hoy.

El Kremlin ha intentado diversos métodos para apaciguar la región. El último de ellos ha sido la decisión, anunciada el 19 de enero pasado, de crear un nuevo distrito federal que agrupa las unidades administrativas más conflictivas. Este distrito ha sido encomendado a un político con fama de buen gestor económico como es Alexandr Jloponin, que ejercía como gobernador de la provincia siberiana de Krasnoyarsk. Jlaponin ha sido nombrado también primer vicejefe de Gobierno y ha recibido enormes competencias. Su antecesor en la zona, Dmitri Ustínov, un antiguo fiscal general, no se distinguió por su eficacia.

El islamismo radical es un elemento importante en la oleada de terror, pero no el único. En el Cáucaso hay enormes problemas sociales y económicos y el paro en algunas regiones afecta a más de la mitad de la población. Los fondos que el Estado federal destina a la economía parecen desaparecer en el pozo sin fondo de la corrupción administrativa, pero la falta de recursos sigue siendo motivo de queja por parte de líderes locales como Ramzán Kadírov, el presidente de Chechenia, que ha levantado una lujosa mezquita y que ha reconstruido las ruinas de Grozni, la capital.

La violencia ha ido en aumento. En 2009, un total de 1.263 personas murieron (entre militares, policías y civiles) en 786 ataques guerrilleros, según cifras oficiales. En 2008, los muertos fueron 914, y la mayor actividad terrorista se registraba en Ingushetia, Daguestán y Chechenia. A principios de diciembre, el general Nikólai Rogozhkin, viceministro de Interior con mando en el Cáucaso, calificaba la situación de "difícil pero manejable" y aseguraba que más de 230 "bandidos" habían sido "exterminados" y más de 120 bases militares y escondrijos de armamento, destruidos.

La vida cotidiana de los habitantes de Ingushetia, Daguestán, Chechenia y Kabardino-Balkaria, por citar cuatro territorios de cultura musulmana del Cáucaso, está marcada por el miedo a verse atrapados en alguna de las redes de la violencia que se superponen y se mezclan: policías contra extremistas y viceversa, policías contra inocentes confundidos con extremistas; representantes de las estructuras federales de seguridad contra sospechosos locales; ajustes de cuentas entre clanes locales y luchas de los extremistas islámicos o representantes del "islam limpio" contra los defensores del islam tradicional. En este último apartado, más de 60 dignatarios religiosos y familiares suyos han muerto víctimas de los extremistas, según escribía Román Silántev en enero en el suplemento religioso de Nezavísimaia Gazeta. En 2009, cinco imanes fueron asesinados y otros cinco fueron heridos, señalaba el experto, según el cual la guerra de los radicales contra los tradicionales ha afectado también a sofisticados miembros del islam tradicional practicado en el norte del Cáucaso y amenazado por el radicalismo. Éste se ha visto alimentado por ideas de justicia social y también por el desempleo. En el Cáucaso, los jóvenes siguen echándose al monte y nadie sabe exactamente cuántos son. Las cifras barajadas van desde varias decenas a varios centenares, pero el número de muertos es más elocuente y concreto.

Entre las medidas de Moscú para pacificar el Cáucaso hay que destacar la transferencia del conflicto de Chechenia a responsables locales, lo que se ha llamado la "chechenización". El hombre fuerte de aquella república es Ramzán Kadírov, hijo de Ajmad Kadírov, un mufti asesinado en 2004, que luchó contra los rusos en 1994-1996, pero después se alió con ellos en contra de los fundamentalistas. Ramzán supervisa hoy las manifestaciones del islam local y, a cambio de la "estabilidad" que proporciona, el Kremlin hace la vista gorda ante los abusos en derechos humanos y la introducción de normas anticonstitucionales, como la obligatoriedad del pañuelo para las mujeres.

En Ingushetia, el Kremlin puso sus esperanzas en Iuns-bek Yevkúrov, que sustituyó en 2008 al impopular Murat Ziázikov, un general del Servicio Federal de Seguridad. Con un estilo directo y claro, Yevkúrov, general de contrainteligencia, logró establecer un diálogo con la sociedad civil, muy traumatizada por la brutalidad de los órganos de orden público al mando de Ziázikov, pero fue él mismo víctima en 2009 de un atentado que casi le costó la vida.

En Daguestán, el Kremlin ha vuelto a buscar líderes en el elenco tradicional y ha nombrado máximo dirigente a Magamed Magomedsalam Magomédov, hombre de negocios e hijo de un anterior líder sustituido en 2006 porque no enderezaba la situación. Entre el padre y el hijo, Daguestán ha sido dirigido por Mujá Alíev, un educado funcionario que también fracasó en el intento.

Rusia-Chechenia, una historia de terror

- Deportación en 1944. La historia de las relaciones entre rusos y chechenos está plagada de violencia. El 22 y 23 de febrero de 1944, unos 400.000 chechenos e ingushetios son deportados por orden de Josef Stalin hacia Asia central y Siberia. Más de la mitad muere durante el viaje. En 1957, el presidente de la URSS, Nikita Jruschov, permite el regreso de los expulsados a sus hogares.

- La rebelión contra Moscú. Tras la desintegración de la Unión Soviética, el 9 de noviembre de 1991, la república de Chechenia-Ingushetia se levanta contra Rusia. El líder independentista, el general Dzhojar Dudáiev, había sido elegido presidente el 27 de octubre con el 85% de los votos. La revuelta provoca la separación entre Chechenia e Ingushetia.

- La primera guerra de Chechenia. Las tropas rusas entran en diciembre de 1994 en Chechenia para acabar con el movimiento independentista. Los combates se generalizan a toda la república. La resistencia de los independentistas fue feroz, sobre todo en Grozni.

- Ataques contra Rusia. El conflicto se extiende al territorio ruso. En junio de 1995, guerrilleros chechenos asaltan un hospital en la ciudad de Budiónnovsk, en el sur del país, y toman centenares de rehenes. El asalto rebelde y la posterior respuesta militar rusa causan más de 100 muertos.

- Un armisticio débil. Después de que Moscú matara a Dudáiev, el general ruso Alexander Lebed y el jefe checheno Aslán Masjádov firman un armisticio. La guerra ha causado 100.000 muertos.

- Segunda guerra. En septiembre de 1999, una oleada de atentados destruye varios edificios en Moscú, Buynask, Volgodonsk y San Petersburgo. Vladímir Putin culpa a los chechenos y logra el permiso del Parlamento para atacar con 30.000 soldados.

- Asalto al teatro Dubrovka. El 23 de octubre de 2002, en respuesta a la intervención del Ejército ruso en Chechenia, criticada por las organizaciones de derechos humanos, un grupo de radicales islamistas, muchos de ellos mujeres, toma el teatro Dubrovka, en Moscú, con 700 espectadores dentro. El rescate termina en desastre: las fuerzas de seguridad rusas asaltan el teatro y matan a todos los secuestradores, pero también perecen 150 de los rehenes.

- El régimen de los Kadírov. En 2003, en unas elecciones tachadas de fraudulentas, Ajmad Kadírov, hombre del Kremlin, es elegido presidente de Chechenia. Morirá un año después, en un atentado en Grozni. Moscú nombra para sucederle a su hijo Ramzán. Ambos están acusados de imponer la normalización en la república

a base de asesinatos y violaciones de los derechos humanos.

- Matanza en Beslán. El 1 de septiembre de 2004, un grupo de terroristas chechenos toma una escuela en Beslán, en Osetia del Norte, y la llena de explosivos. Dos días después, las fuerzas de seguridad rusas asaltan el colegio. La operación termina con la muerte de 331 rehenes, la mitad de ellos niños.

El Cáucaso: la zona más conflictiva de Rusia

La lucha de Moscú por el control de esta región con más de 60 etnias diferentes se remonta al siglo XVIII.- Las guerras de Chechenia simbolizan el abismo existente con el Kremlin

FERNANDO NAVARRO - Madrid - 29/03/2010

El Cáucaso se localiza en el sudeste del continente europeo, entre el mar Negro y el mar Caspio, a caballo entre Europa y Asia. En su vertiente sur coexisten tres países que recuperaron su independencia en 1991 tras la desintegración de la Unión Soviética: Armenia, Georgia y Azerbaiyán. La vertiente norte pertenece a Rusia y en ella se hallan siete repúblicas autónomas: Chechenia, Osetia del Norte, lngushetia, Daguestán, Kabardino-Balkaria, Karachevo-Cherkesia y Adiguea. En la región caucásica viven unas 30 millones de personas. Existen más de 60 etnias diferentes. La religión mayoritaria es la cristiana ortodoxa, pero la minoría musulmana es mayoría en varias regiones. Chechenia e Ingusetia están emparentadas por sus comunidades musulmanas.

La lucha de Moscú por el control del Cáucaso se remonta al siglo XVIII, cuando el Ejército del zar Pedro el Grande llegó a la zona para mantener alejado al Imperio Otomano. Desde entonces, los conflictos étnicos y nacionalistas son constantes. Tolstoi relata esta tensión y confusión en su libro Hadjí Murat (Verticales). Además, existen factores económicos y geoestratégicos que convierten a este territorio en un polvorín. Tanto Rusia como Estados Unidos consideran el Cáucaso esencial para sus intereses al ser una de las puertas que comunican Asia con Europa y ser al mismo tiempo una zona rica en hidrocarburos y yacimientos de uranio.

El norte del Cáucaso es el más problemático por la búsqueda de independencia de las provincias. Con el colapso de la Unión Soviética en 1991, las ansias independentistas de Chechenia volvieron a despertar y en 1994 los rebeldes chechenos entraron en guerra con Moscú. Los insurgentes consiguieron detener la ofensiva rusa. El Gobierno de Boris Yeltsin se vio obligado a retirar las tropas rusas tras dos años de conflicto armado y tuvo que declarar el alto el fuego unilateral en 1996. La República de Chechenia se mantuvo independiente hasta 1999. El precio, sin embargo, fue muy alto.

En 1999, guerrilleros chechenos atacaron enclaves de Daguestán y el Ejecutivo ruso, enfurecido por una serie de atentados en Moscú que atribuyó a los rebeldes chechenos, decidió atacar a sangre y fuego la república chechena. En mayo del año 2000, el primer ministro Vladímir Putin restableció el gobierno directo del Kremlin en tierra chechena. Desde entonces, la sociedad de Chechenia está bajo el control de administraciones prorrusas. El año pasado, Rusia dio por terminada la guerra en Chechenia y su actual presidente, Ramzán Kadírov, es un fiel aliado de Moscú.

El año pasado, el atentado contra el presidente de la república de lngushetia, Iunisbek Yevkúrov, aumentó la tensión en la zona y mostró el deterioro de la situación en las regiones del Cáucaso ruso.

Molt bo

Por qué no voy al teatro (1)

A los que sobreactúan no tendrían que llamarles actores, sino 'sobreactores'

QUIM MONZÓ | 30/03/2010 | Actualizada a las 00:42h | Cultura

Carles Canut –director de la Fundació Romea per a les Arts Escèniques– me propuso hace meses charlar con espectadores el día mundial del Teatro y, como desde otoño, asocio a Canut con unos días gastronómicamente espléndidos que pasé en el Pallars Sobirà, de la mano de La Xicoia, pues no supe decirle que no. Si ayer todo salió según lo previsto, la charla tuvo lugar en el teatro Romea al anochecer, pero, como de los de la farándula no me fío ni un pelo, dejo aquí, durante tres días, constancia escrita de lo que en principio tenía intención de decir.

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¿Por qué no voy al teatro? Pues por diversas cosas. Porque siento vergüenza por los actores que están en el escenario, por ejemplo. No sólo por si lo hacen bien o mal, sino porque es aterrador que la respuesta del público se convierta en veredicto. Yo dejé de colaborar en televisión porque, en el programa en el que intervenía, había una grada con público. Yo decía mis cosas ¡y a veces ellos reían! En radio tienes sólo un micro delante, y si en casa la gente ríe o llora no te enteras. Pero, en el plató, ese público se convierte en juez de tu actuación. Si entienden lo que dices y reaccionan, queda que lo has hecho bien. Si un día no reaccionan queda como que lo has hecho mal, aunque lo que en realidad suceda es que no han captado los dobleces de lo dicho. Eso es injusto.

No voy al teatro desde que se puso de moda que los actores bajasen del escenario y se metiesen con los espectadores. No voy por los sonsonetes, las
cantarelles, las voces impostadas, los actores que sobreactúan... A los que sobreactúan no tendrían que llamarles actores. Actores son los que hacen su papel y punto. Los que sobreactúan deberían llamarse sobreactores. No me imagino a James Gandolfini en un bar, diciendo con tono impostado: "Sisplaau, caambreer... ¿Que em podrííeu posaaaar un carajiiillo de conyaac...?". No voy porque se nota que fingen. No son el Dux de Venecia, ni Madre Coraje. Lo simulan. Un actor de verdad es el mangui que en el chaflán de Sepúlveda y Viladomat te aborda, te explica que le han robado la cartera y que necesita veinte euros para coger el tren y volver a Tarragona. Tú dudas. Eso sí que es un actor. Sobre todo si finalmente le das los veinte euros y al cabo de dos días te lo vuelves a encontrar en otro cruce de calles, repitiendo la misma mentira.

No voy al teatro porque nunca me han gustado los grupos. No me gustan las cenas con más de cuatro personas, ni las reuniones, ni las fiestas. ¿Cómo me va a gustar el teatro, si está lleno de gente que a veces tose, estornuda y carraspea? He dejado de ir al cine más o menos por lo mismo. Eso sí: hay que reconocer una ventaja clara a favor del teatro. En los teatros no tienes al lado gente que no para de comer cacahuetes tostados, provista además de enormes vasos de Coca-Cola con pajitas de las que van chupando constante y ruidosamente.

Una que pixa fora de test

Scandroglio : "Los rituales de las bandas latinas son como los de los 'boy scouts'"

La investigadora en violencia juvenil combate los mitos sobre Latin Kings y Ñetas y asegura que en España no son grupos criminales

JOEL ALBARRÁN | Barcelona | 30/03/2010 | Actualizada a las 01:55h | Ciudadanos

Ha presenciado los ritos de coronación de las bandas latinas en España y ha escuchado a sus miembros relatar y justificar sus peleas. Incluso ha llegado a encontrarse -y hacer cambiar de opinión- a una cuarentena de jóvenes armados con "machetes" y listos para la batalla.

Bárbara Scandroglio, investigadora sobre violencia juvenil
Bárbara Scandroglio, investigadora sobre violencia juvenil /

Pero Bárbara Scandroglio, investigadora experta en violencia juvenil con quince años de experiencia a sus espaldas, pretende desmontar mitos y prejuicios sobre estas pandillas en su libroJóvenes, grupos y violencia, donde denuncia el "racismo" que subyace en el hecho que a los skin heads se les considerara a una "tribu urbana" y a estos jóvenes, en cambio, se les trate de "bandas criminales".

Scandroglio ha entrevistado a decenas de ellos para su libro y afirma que, en realidad, las supuestas bandas son sólo "grupos de jóvenes" que encuentran en la pandilla un reconocimiento que la sociedad les niega.

Los rituales y parafernalia que les rodean, asegura, están mucho más cerca del movimiento boy scoutque del criminal.

-¿Qué significa la violencia para las bandas latinas?
-El grupo se adhiere a la violencia porqué tiene una funcionalidad identitaria muy clara, tanto para el grupo como para el chaval. Pero no responde a una ideología. Es una experiencia que sirve tanto para la extrema derecha, la extrema izquierda o los clanes de barrio.

-¿Entonces no es algo nuevo en España?
-No. Se han ido sucediendo distintas manifestaciones de lo mismo, incluyendo ahora a las bandas latinas.

-Usa la expresión "bandas latinas". ¿Es correcta?
-Intento ponerla entre comillas. Prefiero hablar de grupos y agrupaciones.

-¿Pero son bandas?
-Son grupos con objetivos identitarios y socializadores. Efectivamente usan la cultura del respeto y se comparan y se enfrentan a otros grupos. Incluso portan armas. El problema es si usamos la palabra banda con un sentido criminalizador. Si se habla de banda como sinónimo de pandilla, entonces no hay problema. La pregunta es porqué hemos empezado a hablar de bandas con los grupos latinoamericanos. ¡A las nuestras las hemos llamado tribus urbanas!

-¿Es una cuestión de racismo?
-Creo que sí. A todos los niveles: policías, jueces, políticos… No eximo ni tan siquiera a los investigadores.

-¿En Madrid no está confirmada la relación con la delincuencia?
- Es muy complejo. Se ha asumido que son grupos criminales y se han tomado medidas que han acabado creando un fenómeno prácticamente nuevo, impidiendo que se conociera mejor y se tuviera otra perspectiva de análisis y de intervención. En Madrid se ha decidido eliminarlos físicamente y el único conocimiento sobre ellos que tenemos es el de la policía. Pero no de la policía en general o de los agentes tutores, sino de los grupos específicos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que viven de las bandas. Necesitan que sean criminales porque, si pasara a ser un tema de educadores sociales, perderían su trabajo.

-Pero la creación de estos grupos policiales es consecuencia de los violentos y no al revés. ¿No son necesarios estos grupos policiales?
-La prevención es imposible desde lo policial. Nosotros hemos llegado a detener a 40 personas con machetes y logrado que decidieran pasar de un determinado problema. Eso sí que es prevención de un delito. También podría hacerlo un agente tutor o de proximidad, pero no la Policía Nacional.

-La policía tiene que hacer cumplir las leyes.
-Entiendo que se intervenga cuando hay un arma, una infracción o un delito. Claro que la policía está para esto, pero lo que también hacen es saber si alguien entra -aunque les de igual quien sale-, quién es, dónde vive y qué hace, las relaciones con los otros, su foto… Es un protocolo de prevención impide la normalización del grupo u otro tipo de trabajo.

-¿Por qué?
-Dificulta la inserción social y hace que ciertas conductas se lleven al extremo. Los grupos acaban escondiéndose más para evitar el control de la policía. Cuando hay un descabezamiento, se dividen y algunos optan por vías más conflictivas y extremas. Es como si les obligaran a una deriva cada vez más marginal y criminal.

-En el libro dice que es un fenómeno "estimulado y propiciado por la propia sociedad". ¿Encima somos nosotros los responsables?
-La visión no tiene que ser paternalista pero sí de padre: son nuestros hijos. El 80% de ellos ni siquiera son malos y no tienen una proyección hacia una carrera delictiva tradicional. Tenemos que pensar una forma para que ese 80% no pase por ahí. Y también tenemos que analizar por qué entran.

-¿Por qué cree que lo hacen?
-En la mayoría de los casos por falta de alternativa en tema de identificación. En el barrio tienen dificultades para ser alguien. Deberían tener actividades alternativas a estar en la calle.

-Mucha gente criticó que en Barcelona los Ñetas y los Latin King se reconvertieran en asociaciones culturales.

-Es una perspectiva a medio y largo plazo y es la más efectiva. En Madrid se ha desarticulado la cúpula de los Latin Kings cuatro veces. Pero con esta mano dura se crean procesos cíclicos: cada seis meses resurgen los mismos problemas y, en algunos casos, acuciados.

-¿Cuáles son sus objetivos?
-Estos chavales no hacen más que llevar al extremo nuestra cultura del respeto, del "tu no sabes con quien estás hablando". Comparten completamente las metas de éxito de nuestra sociedad: quieren una familia, un trabajo digno y respetable, una vivienda… No son antisistema y ni siquiera alternativos.

-Las metas pueden ser éstas ¿Pero no han importado instrumentos de bandas violentas latinoamericanas?
-Es un mito. Tienen la necesidad y la ambición de insertarse y ser reconocidos legítimamente por la sociedad, pero les ha sido complicadísimo y han reorientado su búsqueda a la violencia. Se comparan entre ellos mismo porque no pueden compararse a un español. Aunque puedan ganarle en una pelea, en todo lo demás salen perdiendo.

-¿No emulan los métodos de los Latin y Ñetas de Sudamérica?
-No les creemos por mucho que lo digan, pero su objetivo es ser hombres y mujeres de provecho. Es algo que dicen y defienden en sus reuniones. Las peleas son un "error de sistema": no pueden luchar para conseguir un trabajo digno, necesitan resolver problemas identitarios y desvían por ahí.

-¿Su discurso constructivo y su realidad no casan?
-Quieren ser personas de provecho, pero los problemas que encuentran en la calle o el parque son hacerse respetar. Quisieran ser otra cosa, pero no les queda más remedio que vivir en la calle como pandilleros. No olvidemos que hablamos sólo de algunos, no de la mayoría.

-¿Existen los famosos ritos de coronación?
-Sí. Lo hemos explicado varios investigadores por diferentes vías y siempre hemos tenido muy mala suerte. Tenemos que imaginarnos que son boy scouts.

-¡A mucha gente no le gustará esta comparación!
-Yo he asistido a esos ritos de iniciación. Los aspectos culturales de grupos como los Latin o los Ñeta responden a una finalidad identitaria y de mantenimiento del grupo. Conseguir tener un referente fuerte e identificarse con unos colores, con un saludo, con una bandera, el tener que aprenderte la literatura, fórmulas de memoria, a presentarte frente a los demás… Todo el mundo se imagina que la iniciación consiste en pelear.

-¿No es así?
-En alguna circunstancia también se refuerza eso, pero no es la petición directa. Se premia el ayudar a los compañeros. El aparataje de los boyscouts también responde a eso. Si lo miramos fríamente, ellos [los boy scouts] tienen una Biblia, un saludo, un pañuelo, etcétera. No hay nada de diferente en la coronación. Hay muchos mitos a su alrededor. No hay delitos sino que lo que se premia es lo que ha venido antes: el trabajo, el haber aprendido, el estar ahí todas las tardes, el ayudar a los demás… Y, bueno, si has tenido una pelea y te has metido, eso también cuenta. Pero no es que si quieres ser coronado tienes cargarte o pelearte con alguien. En la coronación no se hace nada más que imponer un collar y un saludo.

-Intenta desmitificar el fenómeno de las bandas latinas pero admite que usan la violencia.
-Estamos hablando de grupos y de jóvenes que se implican en una violencia que tiene consecuencias para otros y para ellos mismos; de una cultura de la violencia y de una cultura del respeto que se gana por supremacía física; y de una cultura muy machista donde las mujeres son estatus symbol. Es cierto, eso está ahí, pero no lo vinculemos al consumo de drogas, a la ideología o a la inmigración. El problema existe y lo tenemos que resolver. Pero no deja de ser un fenómeno juvenil con fines identitarios. Aquí no tendremos maras ni grupos criminales.

El mestre llorenç capellà...

Opinió | Llorenç Capellà

Matas, JR i el cataclisme

El militant de base més influent de l'Estat va comparèixer davant el jutge Castro amb una corbata blava, clapada de mallorquetes, diminutes i fràgils com si fossin papallones, que li havia dissenyat Ben Jakober. En aquells moments, encara no sabia amb certesa quin era el calat de les acusacions de la fiscalia, però per por de mosques ens avançava el seu testament polític: ell, Jaume Matas, porta Mallorca en el centre del pit, prop del cor. Era sincer? Probablement sí. Mallorca, pels Matas-Areal, ha estat una dida generosa i admetent. De manera que una certa estimació, encara que sigui interessada, sí que li han de professar. D'altra banda, tots els estadistes amb vesc a les mans que es veuen estrets per la justícia, des de Macías fins a Fujimori, se senten abocats a fer manifestació pública del seu patriotisme més encès.

I Matas no tenia per què ésser-ne una excepció. Recordem que ha estat un dels agressors més destructius que ha patit Mallorca. Ha fet malbé territori, cultura i llengua. I, per afegitó, ha emparat el període de corrupció més actiu dels darrers trenta anys. Amb ell de cap de l'executiu, el Consolat de Mar va convertir-se en el cau dels falsificadors de signatures més destres d'Europa. I el Govern va ostentar l'índex d'analfabets més elevat del món, atès que són molts els alts càrrecs que no sabien lletra ni aritmètica. Tanmateix, Matas va comparèixer davant el jutge vanant-se del seu amor a la terra amb una corbata tan de copeo que hauria provocat el somriure sarcàstic de Llorenç Villalonga. Sens dubte, cercava complicitats entre l'opinió pública. Però també, aquest retoc del seu look tradicional, ben identificat amb el Jaumetercerisme, simbolitzava un retorn a les essències ideològiques dels seus inicis. Matas és canyellista, tot i que va prescindir de Cañellas sense cap remordiment.

Si Cañellas no té cap corbata amb mallorquetes, ben segur que li agradaria tenir-ne una. Josemon Bauzà, en canvi, no se la posaria mai. Tant la dreta mallorquina com l'espanyola disposen de més referents simbòlics que ideològics. Si Matas s'identifica amb la corbata amb mallorquetes, Bauzà ho fa amb una cinta
rojigualda en el canell. A jutjar pels símbols, Matas i Bauzà semblen personalitats oposades i d'encaix impossible. Tanmateix sols és així en aparença, perquè s'han de considerar peces del mateix engranatge. Juan Belmonte, el torero, va topar-se amb un antic banderiller que havia arribat a batlle del seu poble. Era a la postguerra. Belmonte, sorprès, va voler saber com s'havia produït un canvi tan radical. "Pues mire maestro -li va respondre el banderiller- ¿cómo va a ser...? Degenerando, degenerando...".

Doncs bé, el mallorquinisme o regionalisme de dretes té cicles, sempre degeneratius. Cada cicle comença amb uns plantejaments de país moderats i il·lusionants i, degenerant, degenerant, arriba on arriba. És a dir, a baix del tot. No té vergonya de lliurar-se a Maura, als botifarres de Franco o a la patronal hotelera. Matas semblava el punt d'arribada del cicle de govern que va iniciar-se l'any setanta-set. Però no ho és. Observant-lo amb una corbateta tan nostrada que arrabassaria més d'un sospir a la senyora de la Llapassa, penso que els mals grossos del país encara no han arribat. Després de les vel·leïtats regionalistes amb la traca final d'una pila d'alts càrrecs desfilant pels jutjats, la dreta ha d'abraçar el provincianisme més sinistre. El cataclisme s'identificarà amb JR. No el de
Dallas, sinó el de Marratxí.

dilluns, 29 de març de 2010

VIETNAM I ELS PERIODISTES

La aparición de unos restos reabre el misterio del hijo de Errol Flynn

Sean Flynn era periodista y desapareció en la selva camboyana durante la guerra de Vietnam hace 40 años

EFE - Phnom Penh (Camboya) - 29/03/2010

Un equipo de voluntarios cree haber localizado los restos mortales del reportero gráfico Sean Flynn, hijo del célebre actor de Hollywood Errol Flynn, que desapareció en la selva de Camboya hace 40 años durante la guerra de Vietnam, ha informado hoy la embajada de Estados Unidos.

Los restos, que incluyen huesos, ropa y cuatro dientes,-dos de los cuales se encuentran en buen estado-, fueron hallados el pasado día 14 y enviados el viernes a un laboratorio de Estados Unidos para que la pruebas de ADN confirmen si son los de Sean, que tenía 28 años en el momento de su desaparición. El hallazgo fue realizado cerca de la frontera vietnamita por el británico Keith Rotheram y el australiano David MacMillan tras cuatro meses de excavaciones en la selva del noreste de Camboya, como parte de una investigación financiada parcialmente por la propia familia Flynn.

Según Macmillan, un experto confirmó que los dientes encontrados fueron objeto de trabajo dental en Estados Unidos durante la década de los cincuenta del pasado siglo, cuando Sean Flynn pretendía seguir los pasos de su padre en el mundo del cine. "Tenemos el 50 por ciento de posibilidades de que se trate de los restos de Sean Flynn", ha declarado Rotheram a la prensa local.

Flynn, quien colaboraba para la revista Time, desapareció el 6 de abril de 1970 con el periodista de la cadena CBS Dana Stone, cuando se desplazaban en una motocicleta y fueron capturados en un control montado por la guerrilla comunista en la llamada Ruta Uno, que conduce a la antigua Saigón, ahora Ho Chi Minh City. Las investigaciones realizadas anteriormente por colegas de los dos periodistas desaparecidos, apuntan que Flynn y Stone fueron asesinados por guerrilleros del Jemer Rojo camboyano en junio de 1971, unos 14 meses después de que fueran capturados.

Un testigo fundamental

La localización de los restos fue posible gracias a la información de un aldeano de esa zona familiarizado con los lugares en los que se cometieron ejecuciones durante la guerra que enfrentó al gobierno del general Lon Nol y al Jemer Rojo entre 1970 y 1975. Este testigo, que entonces era pastor de búfalos, condujo a los investigadores al sitio donde en 1971 fue ejecutado un occidental alto y rubio, cuya descripción coincidía con la del joven Flynn. Según el pastor, fallecido recientemente, Flynn fue obligado a excavar su propia tumba y asesinado a golpes con una piedra al fallar la pistola con la que el verdugo quiso matarle de un tiro en la nuca.

Desde que se firmó la paz en Camboya, en 1991, antiguos compañeros de Flynn y Stone, como el fotoperiodista Tim Page, han llevado a cabo intentos para dar con sus restos. La madre de Sean Flynn, la actriz Lili Damita (fallecida en 1994), gastó importantes cantidades de dinero para financiar expediciones de búsqueda de los restos de su hijo.

Antes de desaparecer en Camboya, Flynn paso un tiempo en Vietnam del Sur, a donde llegó por primera vez en 1966, como periodista free lance para el semanario francés Paris Match, aunque después trabajó también para la agencia estadounidense de noticias United Press International. Hasta 36 periodistas extranjeros y camboyanos fueron asesinados o desaparecieron durante la guerra civil camboyana, entre 1970 y 1975, más que durante toda la contienda en el vecino Vietnam.

REPORTAJE: MAYO 68 - Guerra de Asia

"Vietnam fue lo que tuvimos en vez de infancias felices"

GUILLERMO ALTARES 19/04/2008

El fotógrafo galés Philip Jones Griffiths fue, junto al reportero Michael Herr, el gran cronista de una guerra que tuvo su punto de inflexión en 1968, con la ofensiva del Tet lanzada por el Vietcong

Durante los días malos del invierno de 1968, cuando más nos atacaban". Así arranca uno de los Despachos de guerra de Michael Herr. "En los días peores creo que nadie esperaba salir vivo de allí. Se asentó entre los miembros de aquel batallón una desesperación que los viejos de otras dos guerras nunca habían visto", escribe más adelante en esta obra maestra del nuevo y el viejo periodismo que en gran parte transcurre durante 1968. "Había sido un año tan intenso que creo que resumía toda la década".

Vietnam ya era un desastre, pero 1968 fue el año del cataclismo: la ofensiva del Tet, que llegó hasta Saigón, la imagen del general Nguyen disparándole en la cabeza a un prisionero del Vietcong, la matanza de My Lai (fue desvelada más tarde por Seymour Hersh), la batalla de Hue... El Tet es el ejemplo de manual de "ganar una batalla y perder la guerra": los estadounidenses acabaron derrotando a los guerrilleros de Vietnam del Norte, pero pagaron un precio enorme y no sólo en vidas: la ofensiva del Tet, relatada por Stanley Kubrick con guión del propio Herr en La chaqueta metálica, mostró la debilidad del gigante. "Hace mucho tiempo que allí no había un país, sólo una guerra", manifestó Herr. Las fotografías del reportero de Magnum, recientemente fallecido, Philip Jones Griffiths, que recopiló en el libro Vietnam Inc, se convirtieron en el resumen de aquel cataclismo. "Sus imágenes del sufrimiento de los civiles representan lo mejor del fotoperiodismo de la guerra", señala Phillip Knightley en The first casualty (La primera baja), una historia del reporterismo bélico.

El impacto de aquel libro fue tan brutal que Griffiths se convirtió en el primer corresponsal al que el Gobierno de Vietnam del Sur le denegó el visado.

Fue la guerra del gran baile de los periodistas en la que miles de fotógrafos se lanzaron al frente para retratar el horror. "Vietnam marcó un patrón para el fotoperiodismo que se convirtió en un ejemplo para todas las guerras futuras", dijo Hort Faas, ganador de dos Pulitzer y autor junto a Tim Page -"cuando le conocí tenía 23 años y recuerdo que pensé que me gustaría haberle conocido cuando aún era joven", escribió Herr sobre él- de Réquiem, un libro con las imágenes de los fotógrafos muertos en la guerra. Faas, Larry Burrows o Don McCullin marcaron las retinas de varias generaciones, pero Griffiths tocó la fibra sensible con su retrato del inmenso sufrimiento de los civiles, atrapados en el fuego cruzado de la teoría del dominó, arrastrados a un mundo de matanzas (por ambos lados: al reconquistar Hue los estadounidenses descubrieron montones de cadáveres ejecutados por el Vietcong) y manchados con toneladas de agente naranja y napalm que los aviones estadounidenses lanzaron sobre las selvas y los arrozales.

"El periodismo convencional no puede servir para cubrir esta guerra de la misma forma que un Ejército convencional no puede ganarla", escribió Michael Herr en una de sus crónicas en Esquire. "Sean Flynn, el hijo de Errol, se ganaba la vida como reportero gráfico y era un apasionado de las motos. Hacía aquella guerra a bordo de una Honda, con cámaras japonesas sobre el torso y un grabador con canciones de Jimi Hendrix. Era la primera guerra rock de la historia", escribió nuestro Michael Herr particular, el maestro Manu Leguineche, en su estupendo La guerra de todos nosotros. Leguineche y Herr formaron parte de la misma pandilla, junto a Sean Flynn, que desapareció en Camboya en 1970. Al hijo del capitán Blood se lo tragó, junto al cámara de la CBS Dana Stone, la selva en la que tantas veces se habían metido en busca de una imagen, de una buena historia. "No puedes enfocar con lágrimas en los ojos", señaló Griffiths en una entrevista al ser preguntado sobre el impacto que le causaban las barbaridades que retrataba. "No puedes dejar de sentirte implicado pero tienes que seguir siendo tú mismo, tomar tus fotos". "Si estabas bien de la cabeza, peor te parecía lo que veías", señaló Griffiths en otra entrevista. "Tengo fotografías que te harían vomitar, ¿pero qué sentido tiene? Por suerte todos contamos con mecanismos de defensa y cuando la cosa se pone fea cerramos los ojos o pasamos la página. Por esos tratas de sacar fotos que atrapen a la gente y no de fotografiar cosas horrendas", prosigue este fotógrafo galés, que también publicó un libro sobre los efectos del agente naranja que las fuerzas de Estados Unidos lanzaron por toneladas sobre las selvas.

Durante toda la guerra, el Gobierno de Estados Unidos mantuvo una política de barra libre, de puertas abiertas para la prensa, de la que nunca se ha arrepentido lo bastante el Pentágono. Knightley explica que, para acreditarse, hacía falta un par de cartas de medios de comunicación (uno de ellos podía ser casi el periódico de la escuela) y luego Associated Press y algunas otras agencias repartían cámaras y material, y pagaban 15 dólares por foto.

El transporte era gratis -los helicópteros, los C-130, cualquier medio valía para entrar y salir de la selva- y un estómago más o menos duro podía llegar a acostumbrarse a las raciones C del Ejército. Los viajes de alcohol, hierba y rock&roll también contribuían a incrementar la movilidad. "En 1968 había en Vietnam unos 500 corresponsales de todo el mundo, 200 de ellos estadounidenses. Los medios tuvieron más acceso a los combates y menos censura gubernamental que en cualquier otra guerra anterior o posterior", escribe Christian G. Appy en La guerra de Vietnam, una historia muy completa del conflicto que Crítica publicará en mayo.

"Vietnam fue lo que tuvimos en vez de una infancia feliz" es la frase más famosa de Herr, que fue también uno de los guionistas de Apocalypse Now. Y, con estas palabras, cierra su obra maestra: "La guerra terminó y luego terminó de verdad, las ciudades cayeron, vi abalanzarse en el mar de China los helicópteros que había amado mientras sus pilotos vietnamitas saltaban abandonándolos, y un último helicóptero giró sus hélices, se alzó en el aire y huyó de mi pecho". -

Despachos de guerra. Michael Herr. Anagrama. Barcelona, 2001. 266 páginas. 13,82 euros Vietnam Inc. Philip Jones Griffiths. Paidon Press. Londres, 2006 La guerra de Vietnam. Christian G. Appy. Crítica. Barcelona, 2008. 570 páginas. A la venta en mayo.

Carrillo i altres esquerres

Santiago Carrillo está seguro de que en España "hay lugar" para un partido a la izquierda del PSOE, pero no serán para él ni el Partido Comunista de España ni Izquierda Unida.

En una entrevista concedida al Diario de Sevilla, el ex líder comunista considera que los nuevos tiempos invalidan la figura de un partido como el PCE porque "ya no se corresponde a ésta época". Considera que es necesario un nuevo partido que recoja la tradición del PCE, "con el comunismo y el movimiento obrero", pero que critique el capitalismo de hoy, "no el de hace 100 años". Aunque considera que el capitalismo actual es peor que el de aquella época.

Ese partido no será IU, para Carrillo. En esa "nueva izquierda" de la que habla el veterano político, la actual coalición no tiene la suficiente fuerza, en su opinión. "Ha vivido tantas crisis internas que está muy debilitada, en mi opinión haría falta una nueva formación".

Carrillo reivindica, no obstante el papel del PCE en la democracia española, apelando al "prestigio internacional" que tenía, por su papel en la guerra, su lucha contra la dictadura y su evolución al eurocomunismo".

También por su papel en el tránsito a la democracia: "El PCE, desde 1956, había elaborado una política de reconciliación nacional que pasaba por un entendimiento con los reformistas del régimen, como pasó con los movimientos católicos de base".

A su parecer, el PCE siempre había previsto que la Transición sería más o menos como fue. "La ruptura democrática que defendíamos no era una revolución, sino simplemente crear un gobierno provisional para que aprobara una amnistía, legalizara a los partidos, convocara unas Cortes constituyentes y, en el caso de Catalunya, le devolviera el Estatut que tenían en la República".

Carrillo repasó los años de la Transición. "En 1976, antes de las elecciones, distribuimos carnés a 200.000 afiliados en España. El PCE tenía una gran influencia, también en el movimiento obrero a través de CCOO, en la Universidad, en amplios sectores intelectuales... Era el único partido que movía a gente en la calle".

Sin embargo, cree que el PSOE ayudó a arrinconar al PCE. "Cumplió su función histórica", y ayudó a que "el PCE quedará lo más reducido posible". "En eso cumplió una consigna de la OTAN, del imperialismo americano y de la socialdemocracia alemana".

Unió i Traducció

Món i política

Shakespeare arracona Molière

L’anglès escombra el francès a la UE i ja s’imposa en el 73% dels documents oficials. Tretze portaveus de la Comissió són anglòfons nadius i només tres són francòfons

Albert Segura

Brussel·les


El francès com a llengua diplomàtica i de relacions internacionals per excel·lència ha mort. L’anglès l’ha arraconat i a Brussel·les ja no el parla ni la superministra d’Exteriors. Catherine Ashton ha hagut de prometre que s’hi esforçarà i que abans de l’estiu es tancarà en un curs d’immersió per a adults a la Provença per acontentar París i aprendre a dir alguna cosa més que bonjour. Però això només és la punta de l’iceberg. Des de la massiva ampliació a l’Est de la Unió Europea, l’anglès s’ha convertit en l’esperanto comunitari.

Fa quatre dies, la de Molière era lingua franca a Brussel·les, però ara el 73% dels documents de la Comissió Europea s’escriuen originalment en la de Shakespeare. El francès ha quedat relegat al 12% i l’alemany, que en teoria també és llengua de treball, a un irrisori 3%. El Banc Central Europeu, amb seu a Frankfurt i amb president de Lió, només treballa en anglès, tot i que el Regne Unit no forma part de l’euro.

En la nova Comissió Barroso la majoria d’anglòfons nadius és aclaparadora: ho són 13 dels 34 portaveus –fins i tot s’ha fitxat un nord-americà–, mentre que només n’hi ha tres de francòfons. Paradoxalment, dos dels 34 són catalans, Amadeu Altafaj i Ferran Tarradellas, tot i que la seva llengua no és oficial i no la poden fer servir en les rodes de premsa.

El 1992 el francès s’imposava en el 47% dels documents oficials i només el 35% es redactaven en anglès i el 6% en alemany. Però tres ampliacions a l’Est i 15 socis nous després, als diplomàtics i funcionaris que els governs envien a Brussel·les ja no els cal saber francès. Fins i tot les cambreres dels bars de la plaça Luxemburg els responen en anglès quan s’ennueguen pronunciant un verre de bon vin blanc, i el mateix passa, posem per cas, als supermercats Delhaize. Bèlgica, de fet, utilitza sovint l’anglès com a llengua neutra, per esquivar el conflicte entre valons i flamencs.

Les traduccions a les 23 llengües oficials –hi ha 506 combinacions lingüístiques possibles– costa uns seixanta cèntims d’euro a l’any a cada europeu.

A la Comissió hi treballen 2.500 traductors i la factura puja a 300 milions d’euros anuals. Al Parlament Europeu, una tercera part dels seus 6.200 treballadors són intèrprets, la qual cosa representa 167 milions en sous cada any. D’aquests, només un es dedica a traduir al català i la Comissió el farà fora aquest 31 de juliol.

Malta, de només 400.000 habitants, té fins a 48 traductors a la Comissió Europea: un per cada 8.333 parlants. Si se seguís aquesta mateixa proporcionalitat, la llengua catalana, amb deu milions de parlants, hauria de tenir 1.200 intèrprets a Brussel·les. Eslovènia, amb dos milions d’habitants, disposa de 53 traductors a l’executiu comunitari. França és el soci que més en té: 142. Espanya disposa d’un centenar d’intèrprets a la Comissió, dotze dels quals són catalans que tradueixen al castellà.

La baronessa Ahston d’Upholland també ha escombrat cap a casa col·locant britànics en posicions claus del nou servei diplomàtic europeu. Quatre dels dotze membres dels seu staff són britànics, des del seu cap de gabinet fins a la seva secretària personal, tot i que una llei no escrita obliga els comissaris a mantenir l’equilibri territorial en els seus equips. De fet, dels 27 caps de gabinet que té la Comissió, sis són anglòfons nadius.

Barroso, el més poliglot

Als euroministeris de Competència o Afers Econòmics i Monetaris només es treballa en anglès ja –el francès només es parla amb les secretàries, que sovint són belgues–. El president de la Comissió, José Manuel Durão Barroso, en canvi, és un poliglot convençut: se sent igual de còmode en anglès i francès que en portuguès, sovint parla castellà i a Barcelona fins i tot ho va intentar amb el català.

BOLAÑO, PATTI SMITH...

Los detectives salvajes del rock

La memoria de Roberto Bolaño y la poesía de Patti Smith se funden en la VI edición del festival Palabra y Música de Gijón en un recital único

IKER SEISDEDOS - Gijón - 29/03/2010

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Roberto Bolaño, escritor chileno, acaso el mejor de su generación, de alguna de las pasadas y venideras, atravesó anoche con la fuerza de su prosa ansiosa y melancólica el asombroso recital que la leyenda del rock letrado Patti Smith ofreció al cierre del festival gijonés de spoken word Palabra y Música. No tardaron demasiado en cumplirse las promesas; Smith brindó al comienzo de la velada un homenaje anunciado en forma de canción al autor de 2666. "Chile está temblando", entonó sobre el fondo de una tonada a medio terminar. "Qué demonios significa esto? Las ramas se quiebran, el polvo nos llama. ¿Nos atrevemos a sobrevivir? Los detectives salvajes harán eso por nosotros".

La referencia a la obra maestra de Bolaño fue el preludio a la lectura con cadencia beatnik de El ojo silva, relato incluido en el volumen Las putas asesinas del autor chileno. Y el texto hermanó temáticamente a ambos artistas, obsesionados con la aniquilación casi absoluta de una generación y la tristeza irremediable de saber que demasiados se los seres más bellos mueren antes de tiempo.

Entre la poesía y el rock se debatió un espectáculo en el que Smith recitó a Lorca (¿no es en el fondo su Poeta en Nueva York puro rock urbano?) a Santa Teresa y en el que tampoco faltaron las concesiones a un público que se sabía ante una ocasión única desde la misma aparición en escena de Smith, acompañada a las guitarras acústicas y piano por Lenny Kaye y Tommy Shanahan. Because the night, People have the power y Gloria fueron clásicos que obsequiosamente interpretó la cantante, quien, al término de la última invocó con ese bramido que ha definido tres décadas de cultura pop "el poder de la poesía y la fuerza de las palabras".

La noche anterior fue el turno sobre el al escenario del teatro de centro cultural asturiano LABoral, intimidante complejo de neoclasicismo franquista, de Say hi to the rivers and the mountains, obra para tres actores y banda de pop barroco, con texto de Jonathan Coe y música de Sean O'Hagan, del grupo de cristalino pop irlandés The High Llamas. La pareja, amigos íntimos desde hace una década, se había devanado los sesos esa misma tarde para hallar la exacta definición de lo que, por primera vez, pensaban ofrecer a un público de habla no inglesa (el montaje se estrenó en un festival dublinés de 2008).

"Teatro musical hablado", había concluido Coe sobre un texto que cuenta, sobre un fondo de preciosismo pop que recordó a Beach Boys, Burt Bacharach o David Axelrod, la arquetípica historia de un poeta pobre enamorado de una chica de una buena familia que toma las decisiones equivocadas en medio de un paisaje de pureza y desolación urbana amenazado por al progreso y la fiereza del capital. Si el asunto solo funciono a medias fue, no tanto por la música o la actuación del trío de jóvenes actores, sino por la simplicidad del texto, quién sabe implícita en el propio género del teatro musical.