dilluns, 29 de març de 2010

BOLAÑO, PATTI SMITH...

Los detectives salvajes del rock

La memoria de Roberto Bolaño y la poesía de Patti Smith se funden en la VI edición del festival Palabra y Música de Gijón en un recital único

IKER SEISDEDOS - Gijón - 29/03/2010

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Roberto Bolaño, escritor chileno, acaso el mejor de su generación, de alguna de las pasadas y venideras, atravesó anoche con la fuerza de su prosa ansiosa y melancólica el asombroso recital que la leyenda del rock letrado Patti Smith ofreció al cierre del festival gijonés de spoken word Palabra y Música. No tardaron demasiado en cumplirse las promesas; Smith brindó al comienzo de la velada un homenaje anunciado en forma de canción al autor de 2666. "Chile está temblando", entonó sobre el fondo de una tonada a medio terminar. "Qué demonios significa esto? Las ramas se quiebran, el polvo nos llama. ¿Nos atrevemos a sobrevivir? Los detectives salvajes harán eso por nosotros".

La referencia a la obra maestra de Bolaño fue el preludio a la lectura con cadencia beatnik de El ojo silva, relato incluido en el volumen Las putas asesinas del autor chileno. Y el texto hermanó temáticamente a ambos artistas, obsesionados con la aniquilación casi absoluta de una generación y la tristeza irremediable de saber que demasiados se los seres más bellos mueren antes de tiempo.

Entre la poesía y el rock se debatió un espectáculo en el que Smith recitó a Lorca (¿no es en el fondo su Poeta en Nueva York puro rock urbano?) a Santa Teresa y en el que tampoco faltaron las concesiones a un público que se sabía ante una ocasión única desde la misma aparición en escena de Smith, acompañada a las guitarras acústicas y piano por Lenny Kaye y Tommy Shanahan. Because the night, People have the power y Gloria fueron clásicos que obsequiosamente interpretó la cantante, quien, al término de la última invocó con ese bramido que ha definido tres décadas de cultura pop "el poder de la poesía y la fuerza de las palabras".

La noche anterior fue el turno sobre el al escenario del teatro de centro cultural asturiano LABoral, intimidante complejo de neoclasicismo franquista, de Say hi to the rivers and the mountains, obra para tres actores y banda de pop barroco, con texto de Jonathan Coe y música de Sean O'Hagan, del grupo de cristalino pop irlandés The High Llamas. La pareja, amigos íntimos desde hace una década, se había devanado los sesos esa misma tarde para hallar la exacta definición de lo que, por primera vez, pensaban ofrecer a un público de habla no inglesa (el montaje se estrenó en un festival dublinés de 2008).

"Teatro musical hablado", había concluido Coe sobre un texto que cuenta, sobre un fondo de preciosismo pop que recordó a Beach Boys, Burt Bacharach o David Axelrod, la arquetípica historia de un poeta pobre enamorado de una chica de una buena familia que toma las decisiones equivocadas en medio de un paisaje de pureza y desolación urbana amenazado por al progreso y la fiereza del capital. Si el asunto solo funciono a medias fue, no tanto por la música o la actuación del trío de jóvenes actores, sino por la simplicidad del texto, quién sabe implícita en el propio género del teatro musical.