dimarts, 27 de juliol de 2010

quim monzó a la vanguardia avui

'En Santiago na noite escrura'

En Compostela, la andaluza preguntó el camino para ir a la plaza Pescadería Vella

QUIM MONZÓ | 27/07/2010 | Actualizada a las 00:47h | Ciudadanos

En el titular de El País se lee "Un policía amenaza a una andaluza por usar el gallego". De lo que podría deducirse que la andaluza se puso a hablar gallego o ya lo iba hablando –sea con el policía o con otra persona– y entonces el policía se mosqueó y la amenazó. Pero es que no fue eso (y aunque lo hubiese sido). Resulta que la andaluza estaba en Santiago de Compostela, en el parque de la Alameda, y, como quería ir a la plaza Pescadería Vella, preguntó a una señora el mejor camino para llegar. Hizo la pregunta en español pero se le ocurrió decir el nombre original y oficial de la plaza y no su traducción a la lengua de David Bisbal. Ahí surgió el problema.

Resulta también que la andaluza en cuestión es periodista y trabaja en El País, de modo que el diario ha podido ofrecer información de primera mano. En relación a lo de preguntar el camino para ir a la plaza Pescadería Vella detalla: "Lo hizo al lado de un grupo de independentistas que se concentraban pacíficamente, rodeados por decenas de agentes de la Policía Nacional. Un antidisturbios la agarró del brazo: "Aquí no hay nada que se llame Pescadería Vella, se llama Pescadería Vieja. Tú, que eres de fuera, deberías saberlo", le reprendió. Acto seguido le espetó: "Corre, no vaya a ser que te demos unas hostias"".

¿Por qué la bronca y la amenaza de hostias? Pues simplemente por decir el nombre de una plaza. Simplemente por atreverse a preguntar por la Pescadería Vella y no por la Pescadería Vieja. Supongo que el hecho de darse cuenta de que era andaluza –"tú, que eres de fuera..."– hizo que la sangre del policía entrase en ebullición y le subiese disparada hacia el digamos cerebro. ¿Habrase visto tamaño atrevimiento? ¡Una "de fuera" diciendo en gallego el nombre de una plaza! ¿Y cómo supo el policía que era "de fuera"? Supongo que por el acento, y porque preguntó por la forma de llegar a un lugar que para los compostelanos es archiconocido. Todo eso sucedió justo el día en que, en el mismo Santiago, en la catedral, el rey Juan Carlos I se encomendaba al apóstol, respaldaba la Constitución, volvía a pedir la "solidaridad" autonómica y la unidad de esa "gran familia" que –según él– es España. Todo muy bonito y muy entrañable, pero me gustaría saber en qué punto exacto del alegato real encaja la actitud del policía –nacional– hacia la periodista en particular y la sociedad en general. ¿En el respaldo a la Constitución? ¿En la "solidaridad" autonómica? ¿En la unidad de la "gran familia" española?

Ese policía no estaba en activo cuando el andaluz Federico García Lorca escribió, en gallego, sus Seis poemas galegos. De haberlo estado, le hubiese reprendido por escribirlos –él, que era "de fuera"– y, acto seguido, le hubiese ordenado salir corriendo, no fuese que le diese unas hostias. Pero tanto da que entonces él no estuviese. Después pasó lo que pasó.

2 comentaris:

Salvador Iborra ha dit...

Encara recorde quan vaig mirar de teure'm el passaport a una comissaria abans de marxar a UK. i un fornit policia nacional se'm m'avaçà amb posat agressiu: Vd. qué quiere? I li contesti: Hola, bon dia. Doncs voldria, per favor, saber què he de fer per obtindre el passaport". "A mi hábleme en español". Em contestà. I jo li vaig dir: Em sembla que tinc dret constitucional a no fer-ho". I es pegà mitja volta i se n'anà. Després un oficial, no sé que seria, em soltà la perorata que ell havia treballat a Barcelona molts anys i que si cadascú parlàssem la nostra llengua no s'entendria ningú i Espanya es desfaria i bla-bla-bla. Sabia que de res em valia discutir i tampoc seguir parlant en català. Havia llegit Sun-Tzu.

Salvador Iborra ha dit...

Una vegada el mon pare va atendre una nena punky apallissada per maderos, li va fer radiografies i tal. Li havien trecat un braç els maderos. Era una adolescent. Recorde que mon pare els digué: "A la policia no ho sé, però a l'exèrcit existeix una cosa que es diu dignitat de l'uniforme, i açò que han fet vostès no es fa. És una vergonya." Diria que un senyor-anti-avalots, de vuitanta o noranta quilògrams, armat i entrenat, porra i pistola, extensible, manilles i proteccions, amenaçar a una dona inofensiva és un gest molt caballerós, decididament. No tota la pasma és així, però la majoria sí que ho són i és una pena.